Entrevista. Daniel Link: La autobiografía siempre es un poco pretenciosa
El autor habla de "Clases. Literatura y disidencia", libro que fue publicado hace 20 años y ahora reaparece con un nuevo prólogo y dos textos que no estaban en la edición original.
“Leer bien es relacionar lugares lejanos”. La frase aparece en Clases, en un trabajo dedicado a La inmensa soledad de Frédéric Pajak, pero bien podría residir entre las páginas de La lectura: una vida… . Ambos títulos, reeditados en los últimos meses, pertenecen a Daniel Link.
Clases. Literatura y disidencia fue publicado hace veinte años y ahora reaparece con un nuevo prólogo y dos textos que no estaban en la edición original. Este “mapa de lo contemporáneo” fue la primera pieza de una trilogía (de la que también forman parte Fantasmas y Suturas) que abordó distintas manifestaciones artísticas, sobre todo del siglo pasado, tan problemático y febril.
−Los artistas del siglo 20 trabajaron con la experimentación frente al avance de los dispositivos de clasificación. ¿El arte del siglo 21 busca consolidar diversas identidades?
−Para ser justos, del siglo 20 recuperamos sólo una parte, la que consideramos la más luminosa, la más experimental, la que fue más lejos. Pero también se hizo mucho arte propaganda, que hoy parece ser lo dominante. Probablemente, la mayoría de las obras que hoy circulan caerán con los años en el olvido por su trivialidad, por su tendencia a la repetición, por su mezquindad imaginativa y por su terror a desagradar a ese monstruo llamado “público”. Volviendo a su pregunta: sí, hay como una tendencia a pensar en términos de identidades reificadas, en subrayar lo que puede haber de reconocimiento (narcisista, desde luego) en las obras que se leen o se miran. Pero todo eso es bastante aburrido.
−En "Clases" escribió que “Las inteligencias artificiales amenazan el mismo estatuto de lo humano y ponen a la ‘condición humana’ en un umbral de transformación que aniquilará los antiguos universales”. ¿Cómo ve este asunto hoy?
−Del mismo modo, claro. No me preocupa en lo más mínimo lo que hacen las IA (a veces mejor que nosotros, por supuesto) sino cómo son entendidos sus procesos. Lo que sabemos es que las IA procesan muy rápidamente conocimiento ya existente, pero no pueden imaginar soluciones nuevas, que es lo que ha caracterizado desde siempre a la condición humana (el poder resolver asuntos de la vida más allá del instinto). Rebajar la inteligencia al mero procesamiento de lo existente es rebajar el estatuto de lo humano para llevarlo a un umbral de animalización que, por otro lado, estamos viendo en todas las áreas: en el mundo animal sólo hay dos géneros, se nos dice. Y a mí qué me importa.

Genealogía de un lector
La lectura se publicó en 2017 y forma parte de Lector&s, una colección impar dedicada al misterioso vínculo que une la vida con los libros. La renovada versión tiene sesenta páginas más, que enriquecen el recorrido por la generosa biblioteca del escritor y docente universitario.
“No sé lo que soy, pero sé lo que he leído”, escribió Link en la Introducción. Lo que también sabe el autor de La lógica de Copi es quienes son las personas que lo relacionaron con las ficciones y las teorías que cambiaron su forma de leer.
−Sarlo fue una de sus maestras. Ludmer, de quien escribió que era “la mejor lectora”, fue incluida en el capítulo dedicado a sus amistades. ¿Cómo leyó sus últimos títulos, "No entender" y "Aquí América latina"?
−Son dos libros muy diferentes. Aquí América latina es un libro que Josefina publicó en vida. No entender es un libro que Beatriz dejó sin terminar. Muy mal editado, la voracidad editorial lo lanzó al mercado sin ninguna consideración por su memoria. Más allá de eso, en Aquí América latina hay señalamientos preciosos que todavía podemos usar y discutir. En No entender sólo hay el relato de la construcción de un gusto estético, por otro lado muy objetable, que tiene lagunas increíbles. Hablando de racionalismo arquitectónico, causa que Beatriz abraza, no hay una sola mención a, por ejemplo, Eur, ese barrio romano ideado por el fascismo.
−En "La lectura" emplea diferentes registros. ¿Cómo es su relación con el género autobiográfico?
−Me gusta entrar y salir de los registros (que, por supuesto, son siempre “registros civiles”). Es como con las identidades. ¿Para qué aferrarse a una sola, si la gracia está en entrar y salir de todas ellas? La autobiografía es un poco pretenciosa, siempre. Supone que la gran persona que uno es ahora podía estar presente en la pequeña persona de los primeros años. Como si una vida fuera una flecha que no se desvía nunca. Me gusta leer textos autobiográficos, pero no les creo nada.
−Fue editor de suplementos culturales y participó en distintos proyectos editoriales. ¿También los trabajos pueden enseñar a leer el presente?
−Por supuesto. La lectura tiene diferentes capas. La más elemental es la enseñanza de la lectoescritura, pero todo lo demás va agregando complejidad de sentido. Leer los contextos, leer las redes de discurso, leer el presente, que no es sino un murmullo de palabras repetidas o nuevas, según los casos. Los diarios casi no dedican espacio a asuntos ligados con las letras y el lenguaje. Así nos va...
Alumno de Enrique Pezzoni en el Profesorado Joaquín V. González, el investigador estuvo a cargo de la publicación de los inéditos de Rodolfo Walsh.
Agrega Link: “Las políticas editoriales son decisivas. El otro día un joven amigo me notificó que había contratado su nueva novela con un gran grupo editorial. Con anticipo y adaptación incluida, me dijo. Me pareció genial que publicara una nueva novela, horrible que aspirara a convertirse en serie de Netflix (en las clínicas de las que participo suelo leer mucho material que tiene esa esperanza un poco desagradable, en todo caso trivial, sin gracia, sin audacia). ‘Quiero ganar plata’, me dijo. Pues bien, que se dedique a otra cosa. En cualquier gesto escriturario se puede leer el presente, pero también en gestos pedagógicos, editoriales, periodísticos”.
Para leer
Clases. Literatura y disidencia
Daniel Link
Eterna Cadencia
493 páginas
La lectura: una vida…
Daniel Link
Ampersand
276 páginas

