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Cultura

Opinión. Argentina vs. Inglaterra: la rivalidad hecha fútbol que retrata El partido

La película, que tuvo un paso por Cannes, fue reestrenada a la luz del nuevo enfrentamiento futbolístico en el Mundial 2026. El documental examina el impacto histórico, político y social de la contienda en 1986.

17 de julio de 2026, 14:39
Argentina vs. Inglaterra: la rivalidad hecha fútbol que retrata El partido
"El partido", película documental sobre el hecho histórico.

En las Confesiones, San Agustín de Hipona define qué es el tiempo con un enunciado tan preciso que alcanza para definir la esencia de la argentinidad: “Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé”. De esta aparente contradicción surgen claves de interpretación histórica como las del filme El partido (2026), especialmente oportunas ante el reciente enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra.

El partido es un documental argentino dirigido por Juan Cabral y Santiago Franco, que reconstruye el acontecimiento de 1986 donde aparecen la “Mano de Dios”, el “barrilete cósmico” y la paloma blanca del entretiempo. La narración, a cargo de Jorge Valdano y Gary Lineker, se alterna con los testimonios de Julio Olarticoechea, Oscar Ruggeri, Ricardo Giusti, John Barnes y Peter Shilton.

El minucioso análisis del partido incluye la reconstrucción del contexto histórico, político y social, con el enorme acierto de innovar en la presentación de materiales muy extendidos para el espectador argentino. Se expone la génesis de la guerra de Malvinas, la enmascarada mediática del Gobierno que alcanzaba a los propios jugadores de la selección nacional del ‘82, y el (infructuoso) intento en 1986 de deslindar el partido Argentina vs. Inglaterra de toda connotación histórica.

El partido no es una obra pensada para ser utilizada para la arenga revanchista, sino un ejercicio reflexivo que encarna una forma de ejercer la conciencia histórica.

El que no salta...

En la previa al partido del pasado miércoles, hubo quienes intentaron reducir el encuentro a un mero fenómeno deportivo. Algunas de esas voces lo hicieron por deber al rol institucional que desempeñan, como Lionel Scaloni. Otras, desde el anonimato parcial de las redes sociales, expusieron con sinceridad su punto de vista, en un intento por mantener la pureza del deporte libre de las maléficas fuerzas de la política.

La riqueza del partido pasado es que, efectivamente, se trató de un hecho deportivo, susceptible de ser acotado a lo fundamental para los paladares más puristas. Sin embargo, también podía rebozar de interpretaciones y sentidos para otras miradas que así lo quisieran.

La construcción del Argentina-Inglaterra de 1986 (como bien se expone en El partido) lleva décadas de trabajo colectivo, no es la propaganda de ningún Gobierno ni fruto del imaginario de la Fifa; es un relato transgeneracional de cada familia que se enriquece con cada modificación y olvido; es un episodio que salpica el pasado y puede hacerse presente en cualquier futuro.

Estas posibilidades interpretativas surgen cuando se vuelve la mirada, una y otra vez, hacia el mismo hecho histórico con nuevos interrogantes: ¿efectivamente el árbitro no vio la mano? ¿La paloma era un presagio? ¿Las cábalas de Carlos Bilardo fueron las responsables de la victoria? ¿La humillación bélica de un pueblo puede compararse a la humillación deportiva de otro pueblo?

El pasado miércoles 15 de julio tuvo lugar un hecho histórico, el Argentina-Inglaterra de 2026. De aquí en más, ¿qué preguntas esperamos que nos responda ese acontecimiento?

Decime qué se siente

Dos preguntas abren El partido: “¿Cuándo empieza un partido? ¿Cuándo termina?”. Hacia el final, aparece la tentación de responder: “Siempre y nunca”.

El fútbol, más que ningún otro deporte relevante en nuestro país y especialmente cuando juega la selección nacional, es el anzuelo que despierta nuestra conciencia histórica. Materializamos nuestra historia en la evocación de ídolos y rivales, de humillaciones sufridas y glorias alcanzadas. De esa manera, nos leemos, aun desde comparativas que a veces se disuelven en el delirio.

Parte de la argentinidad se define en ese uso de la historia, en esa forma de ser conscientes de quiénes somos ante el mundo, a partir de qué hechos y, sobre todo, de su (re)interpretación. El fútbol nos recuerda nuestro carácter de sujetos históricos, un ejercicio siempre a punto de caer en el olvido ante la intensidad del presente.