Todos pagamos la quiebra
La tarea de recuperar la ciudad de Córdoba será una pesada carga para gobernantes y habitantes, aunque no se debe olvidar que existen responsabilidades de distinto grado.
La Municipalidad de la ciudad de Córdoba está en bancarrota, según la contundente definición del flamante intendente Ramón Javier Mestre. Sus palabras sólo vinieron a certificar lo que el vecino comprueba a diario, sin necesidad de acudir a un inventario administrativo y contable de las carencias en las prestaciones y de las deudas del municipio. Sin embargo, hay dos definiciones del jefe municipal que pintan negro sobre blanco la dura realidad a la que la condujeron las administraciones de Germán Kammerath, Luis Juez y Daniel Giacomino, cada una de las cuales agregó varios escalones en la escalera al subsuelo en que se encuentra hoy la ciudad. "Nunca imaginé encontrarme con este estado de situación. Tener que sentarme en el despacho y no saber si mañana me lo van a venir a limpiar, es una demostración contundente", dijo el intendente Mestre a este diario, pocas horas antes de asumir. Después, sus definiciones fueron aun más dramáticas: "No podemos dar asueto al personal para las Fiestas, ya que el municipio necesita recaudar hasta el último centavo para poder pagar los sueldos y aguinaldos".Como ya sucedió en otras ocasiones, el dinero para la reconstrucción de la ciudad saldrá del bolsillo de los vecinos y usuarios de los servicios municipales, a través del incremento de los impuestos y tasas. Ésta es la realidad que deberán asumir los habitantes de la ciudad, quienes alegan que no fueron invitados a la fiesta del despilfarro, la ineficiencia e ineficacia a los que los sometieron las anteriores administraciones, cuyos responsables gozan de impunidad de palabras y actos.Los responsables de tamaña quiebra deberían ser solidariamente responsables de sus actos, para que esa penalidad sea el merecido castigo que reciben por los costos que le provocaron al segundo municipio del país, y no ser distinguidos con el ostracismo o una banca pública. Una deuda flotante calculada en 700 millones de pesos no es el fruto de los errores de una sola gestión.El Gobierno de la Provincia, en la figura de José Manuel de la Sota, tampoco es ajeno a los problemas de la ciudad, agravados durante su estéril enfrentamiento en la anterior gestión con el ex intendente Luis Juez. También el gremio municipal, siempre verborrágico y duro en sus reclamos, es asimismo responsable de la conducta de un plantel de casi 11 mil agentes, muy bien remunerados pero poco eficientes en sus tareas.La tarea de recuperar y reconstruir la ciudad será una pesada carga para gobernantes y habitantes en los próximos cuatro años, aunque no se debe olvidar que existen responsabilidades de distinto grado. Y cada una de ellas deberá ser asumida en su justa medida, para evitar que siempre sean los vecinos los que carguen con la pesada herencia del pasado.

