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También hay que cuidar a los que cuidan

Ocuparse de quienes atienden a personas con demencia mejora la calidad de vida de ambos. Es básico compartir responsabilidades.

31 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
Rosana Guerra ([email protected])
También hay que cuidar a los que cuidan

El rol del cuidador de una persona que padece trastornos de memoria supone un estrés físico y emocional notable, que puede derivar en la enfermedad y hasta en la muerte del propio cuidador. "Cuidarse es un acto de responsabilidad y no de egoísmo. Y está científicamente comprobado que el cuidador puede morir antes que el paciente. Porque esta enfermedad es crónica, y mientras el paciente está supervisado por un neurólogo, el cuidador muchas veces no está asistido ni contenido por ningún especialista. Y si el cuidador se enferma o muere, ¿quién cuida al paciente?", advierte Silvina Ambrosini, especialista en psiconeurología y coordinadora de talleres de neurociencias para familiares de pacientes con deterioro cognitivo.Los cuidadores cumplen un rol fundamental. Sin embargo, asumir esta función puede ser una experiencia reconfortante o una tarea difícil. Preservar la vida propia. Se necesita mucha comprensión, paciencia y contención por parte del cuidador, y si bien sus esfuerzos ayudan a que la vida de su ser querido sea lo más confortable posible, es fundamental que el cuidador se tome tiempo libre para él mismo y cuide su salud mental y su calidad de vida. El ejercicio físico, la ingesta saludable y la socialización con amigos son recomendables. "Es necesario que el cuidador intente continuar con su propia vida, porque esta enfermedad absorbe todo su tiempo", recomienda Matías Díaz, licenciado en Psicología y coordinador del grupo de autoayuda de Alma (Asociación de Lucha contra el mal de Alzheimer). El especialista también aconseja realizar ejercicios físicos o practicar hobbies para despejarse, descansar bien durante la noche y descomprimir el estrés. Lo que duele. "Ser cuidador puede generar enfermedades respiratorias, hipertensión arterial, problemas gastrointestinales producidas por el estrés", advierte Ambrosini. "Las primeras señales de agotamiento del cuidador, son los dolores corporales, pero no es sólo el dolor de cabeza, de rodilla o de hombro. En realidad, es que le duele la vida", señala la experta. El dolor es un síntoma de burn out , porque al cuidador también se le puede quemar la cabeza. El cansancio crónico es un agotamiento que no se repone con el sueño. "También puede aparecer la astenia o el desgano, la pérdida del humor o de paciencia, el enojo creciente, insomnio, pérdida de peso, encerrarse en sí mismo o la ruptura de redes sociales", señala. Y alerta que la peor de todas las señales es cuando el cuidador manifiesta que no le importa la vida. "Esto implica una pérdida del deseo y de las ganas de vivir", explica. Díaz, a su vez, señala que es básico que los cuidadores o familiares busquen ayuda y se junten con toda la familia para compartir responsabilidades."Así se evita que la responsabilidad recaiga en una sola persona, aunque eso suele ser lo usual. Hay una cuestión de género en nuestra cultura que tiende a que se hagan cargo las mujeres. No obstante los especialistas entienden que hay que pedir y aceptar la ayuda de otros hijos ya sea si pueden contribuir con dinero para pagar a un cuidador, o aportando tiempo para sacarlo a pasear", recomienda Díaz. Para tener menos estrés. Es importante que los cuidadores establezcan rutinas diarias para el enfermo, eviten la sobreprotección o las discusiones tratando de explicar lo que está sucediendo. "El mayor problema del cuidador es entender que la persona afectada no entiende. Y ahí vienen las reacciones", subraya Matías Díaz, de Alma.Además es fundamental simplificar las tareas del hogar. También es importante mantener las medidas de seguridad de la vivienda, como evitar dejar en lugares accesibles lavandina o detergentes, pues pueden confundirlos con agua y beberlos por equivocación. También estar atento para que no dejen la llave del gas abierta o la cocina prendida. Es necesario tener copias de llaves y llevar en el bolsillo del paciente o en una pulserita los datos de la persona, dirección y teléfono de un familiar, por si se escapan de la casa o se pierden y no saben regresar. Y también es útil que los vecinos y comerciantes sepan que su vecino tiene Alzheimer para que, de ser necesario, ayuden a contenerlo hasta que llegue un familiar.

El paciente con este mal no puede estar ni vivir solo, porque es un riesgo para él mismo y para los demás.

Para buscar información

Cuidar a los que cuidan. El sitio www.cuidaralosquecuidan.com.ar brinda información y sugerencias para contener y asistir a familiares y cuidadores de pacientes con trastornos de memoria y enfermedad de Alzheimer. En Córdoba. Alma (Asociación de Lucha contra el Mal de Alzheimer) es una organización no gubernamental sin fines de lucro que realiza cursos para cuidadores de Alzheimer, familiares, cuidadores, asistentes geriátricos, enfermeros y demás profesionales relacionados con esta patología. Para contactarse: a los teléfonos (0351) 428-1017 o 156-485977, o por e-mail: almacbayahoo.com.ar; [email protected], http://almacba.com.ar.