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La crisis del gran sueño educativo

Por diferentes causas, entre ellas la violencia en las escuelas y la disminución de aspirantes a maestros, la crisis del sistema educativo debe ser tema de análisis para buscar nuevas alternativas.

19 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
La crisis del gran sueño educativo

Para simplificar las cosas, podría decirse que los problemas del sistema educativo no se plantean sólo en las escuelas y en los colegios sino también, y ante todo, en la realidad general que los circunda e incluye. Los vientos que vienen de la sociedad son muy fuertes y los cambios económicos, sociales y culturales inciden cada vez más en la comunidad educativa, en especial en los niveles primario y secundario. No puede decirse que el Estado, tanto el nacional como el de las provincias, no haya hecho en las últimas décadas importantes inversiones en educación, sobre todo en infraestructura, equipamiento y formación docente. Pese a ello, son cada vez más altos los porcentajes de deserción, en particular en el nivel medio, aunque ahora también alcanza al primario. La marginalidad social, la pobreza y el abandono de la cultura del trabajo han dado pie a otro fenómeno igualmente inquietante: el abandono de la cultura educativa. La escuela y la figura del maestro o del profesor ya no gozan del prestigio que tenían en otras épocas.Con una agravante: la eclosión de una cultura de la violencia está haciendo estragos en los colegios, y no sólo en nuestro país y en los estratos más bajos de la sociedad, sino también en los establecimientos privados más caros. Una tendencia que es global. A la imagen del adolescente que usa trinchetas o navajas para pelearse con sus compañeros, se suma otra más peligrosa: la del que lleva un arma de fuego y es capaz de usarla con cualquier justificativo. La violencia dentro o fuera de los edificios escolares se ha convertido en un fenómeno que conspira contra la convivencia, la calidad educativa y el rendimiento de los alumnos. Y no se trata sólo de las peleas o reyertas entre los chicos o jóvenes, sino de madres o padres de alumnos que golpean a una maestra porque consideran injusta una nota o una sanción disciplinaria. Ello ha creado un ambiente de inseguridad y temor, que en nada ayuda a una mejor educación.Por otra parte, hace unos días la vicerrectora de un colegio de la ciudad de Córdoba fue baleada por dos delincuentes que se desplazaban en una motocicleta y que le arrebataron un maletín en el que llevaba papeles sin ningún valor monetario o económico. Fue un ejemplo paradigmático de la violencia extraescolar, que tiene como protagonistas a delincuentes comunes, a veces de la edad de los alumnos que van a los colegios. Esta suma de ejemplos conforma una dura y triste realidad que alienta, entre otras causas, la disminución –en una proporción preocupante– de la cantidad de aspirantes a maestros. Domingo Faustino Sarmiento se sentiría triste y desilusionado por esta crisis del gran sueño educativo argentino. Ante esta dura situación, corresponde el análisis y la búsqueda urgente de nuevas alternativas para recuperar el objetivo que se había planteado el gran educador.