Se amplía la grieta del desempleo
Contrapunto: el gobierno y la central obrera tienen marcadas discrepancias sobre cómo encarar la reconstrucción.
Las dos canchas donde se está jugando el disputado partido contra el desempleo chileno exhiben las cicatrices que les regaló el terremoto.El edificio del Ministerio del Trabajo, a 200 metros del Palacio de la Moneda, pleno microcentro de Santiago, sigue con los ascensores inhabilitados y rodeado de edificios antiguos y adustos con grietas que ascienden como enredaderas desde la vereda hasta sus azoteas. La sede de la Central Unitaria de Trabajadores (la CGT chilena), a una cuadra de la Moneda, tiene inhabilitado todo su segundo piso, la fachada partida, la vereda prohibida y los techos marcados por infinitas líneas quebradizas.
En el ministerio, convertido ya, a la fuerza, en uno de los funcionarios del nuevo presidente con mayor presencia en las noticias, está sentado el abogado Marcelo Soto Ulloa, flamante subsecretario nacional de Trabajo. En su despacho de la CUT, regalando copias de su último libro de poesías, está Luis Fuentealba Reyes, de la mesa directiva de la Central y una especie de leyenda sindical chilena. Soto Ulloa es todo confianza; Fuentealba Reyes rezuma indignación.
Números muy diferentes. La semana pasada, el presidente de la CUT, Arturo Martínez, avisó que ya tenían registrados más de 15 mil despidos a consecuencia del terremoto.
Ayer, el gobierno dijo que "sólo" hubo 8.417 cesanteados por una causa que aquí en Chile ya es famosa: fuerza mayor.El Código del Trabajo chileno incluye un polémico artículo 159 que permite a los empresarios poner fin a los contratos laborales, sin pagar indemnización, cuando existen razones "de fuerza mayor".
Bueno, sucede que hubo unanimidad empresaria a la hora de calificar el terremoto del 27 de febrero y cada vez fueron más los que recurrieron al 159. “Hemos tenido un terremoto y ahora tenemos un gobierno que, bajo un barniz de solidaridad, ahora quiere hacer negocios con el sufrimiento”, dice Fuentealba Reyes.
“Me recorrí de punta a punta la zona más afectada y puedo asegurar que, dentro de dos o tres meses, el conflicto por los despidos crecerá. Cuando lleguen las lluvias a esa zona, habrá una explosión social cuando la gente vea que ya no puede vivir en carpas, cuando los tape el barro y comience la gripe. En un mes o más, creo que habrá 60 mil ó 70 mil despedidos. Los que el gobierno prevé contratar para la reconstrucción serán mucho menos, a plazo fijo y con sueldos miserables”.
“Eso no va a pasar”, remarca Soto Ulloa desde su despacho. “Este gobierno actuó con rapidez y emitió un dictamen el pasado día 19, explicitando los alcances del 159. Si algún empresario se aprovechó del terremoto para despedir empleados, podrán llevarlo ante la Justicia laboral, que en Chile es veloz y eficiente, y lo obligarán a pagar indemnización. Porque \'fuerza mayor\' no es cualquier cosa”.
Además, mientras su asesor de prensa le recuerda que al día siguiente tiene agendada una lista de encuentros con los medios chilenos, Soto Ulloa apunta: “Estamos relevando empresa por empresa. Vemos si está acreditado o no el causal de fuerza mayor y enviamos un informe al juzgado laboral, que pesará fuerte a la hora de decidir si le dan la razón a un empresario o no”.
Chile, que venía navegando sobre valores por encima del ocho por ciento de desempleo, ahora sabe que en los próximos meses verá elevar la cifra. Un informe de la revista The Economist proyectó la cifra de 11,4 por ciento para este año. El pronóstico fue previo al terremoto.
La tierra volvió a temblar
En el norte. Un fuerte sismo de 6,2 grados en la escala de Richter sacudió ayer la región norteña de Atacama. Aunque no provocó víctimas ni daños materiales, trajo a la memoria de los chilenos el devastador terremoto del que hoy se cumple un mes.
Al mediodía. El sismo se registró poco antes del mediodía y su epicentro se localizó 76 kilómetros al sur de Copiapó, ciudad situada a 804 kilómetros al norte de Santiago.
Sensibilidad. Eva Cansino, jefa de la Oficina Nacional de Emergencia, indicó que la reacción de los ciudadanos demostró que hay una especial sensibilidad ante cualquier movimiento telúrico.

