El Menemóvil
Una de las estrategias decisivas para el triunfo electoral del ex presidente riojano.
Nadie puede negar que Carlos Menem, el controvertido ex presidente de la Nación por dos períodos consecutivos, hizo de sí mismo una marca registrada. Frases que se convirtieron en slogans; furcios que quedarán para la historia de los papelones argentinos; pizza con champán, escándalos, amores, "testas rosas" y un largo etcétera para la novela del poder que los argentinos vivimos en la que es y será recordada como "la década menemista".Si el poncho y las patillas contribuyeron a suscitar la empatía de quienes no se sentían representados por los políticos del Puerto, fue sin duda el "menemóvil" una de las estrategias electorales claves que definieron su triunfo.El "menemóvil" apareció en mayo de 1988. Era un vehículo equipado con todas las comodidades: un balcón sobre la cabina adonde se ubicaban el chofer y su acompañante, con capacidad para diez personas y lugar preferencial para el presidenciable; un salón VIP con tevé, sofá, bar y baño; en la parte trasera, un lugar para la custodia e invitados, con baño, cocina, equipo de radio y puerta de acceso al techo del bus. Aunque hubo versiones más modestas, como la del camión de basura reconvertido, ya que aquellos coches de gran porte no podían ingresar en las calles de tierra de La Matanza, el distrito electoral más grande del país. La "Marcha de la Esperanza" fue el lema enarbolado para encabezar la caravana de los menemóviles que circularon por barriadas y periferias, acercando al candidato a la gente en un mano a mano. Aspectos claves en la construcción del líder y su mística.

