Los "ocupa" y la crisis social
Las ocupaciones de propiedades públicas y privadas por familias sin casa revelan la ausencia de una política de viviendas.
Dicen que en la Argentina sobran los espacios físicos, dado el contraste que existe entre la inmensidad de su geografía y el total de la población. En efecto, cualquier país europeo que tiene una extensión similar a cualquiera de las grandes provincias, como las de Buenos Aires, Santa Cruz, Chubut, Mendoza o Córdoba, alberga más cantidad de habitantes que el total de nuestro país. Un viaje en avión, de día y con buena visibilidad, permitirá a un pasajero inquieto observar que la mayor parte de nuestro territorio -cultivado o desértico- está vacío. Y si ese pasajero es extranjero, puede llegar a tener la equivocada impresión de que este país, porque le sobran espacios y tierras, no tiene problemas habitacionales y que a nadie le puede faltar su vivienda o su casa. Y así tendría que ser, si se tiene exclusivamente en cuenta la relación entre los espacios físicos disponibles y la cantidad de población. Pero no es así, ya que en este país uno de los problemas sociales más graves es el déficit habitacional. Y ello por muchos factores, entre otros una colosal deformación demográfica, ya que -pese a la inmensidad- la mayoría de la población se agolpa en los grandes conglomerados urbanos, que ya no son simples ciudades o pueblos sino conjuntos de ciudades en las que pueden vivir millones de personas, como ocurre en el Gran Buenos Aires y en menor medida en el Gran Rosario, el Gran Córdoba y el Gran Mendoza, donde se plantean grandes y graves problemas no sólo por la falta de viviendas, sino también por la falta de agua potable y servicios cloacales. Es así que ha surgido una nueva figura social: el "ocupa" u "okupa", es decir la persona o las familias que ocupan lugares -tierras, edificios, casas- que no les pertenecen legalmente, lo que, a su vez, plantea problemas jurídicos que pueden llegar a ventilarse en los tribunales. Un nota de investigación publicada recientemente por este diario señala que los "ocupa" se asientan en terrenos públicos o privados, en casas abandonadas y en edificios vacíos, no sólo en la ciudad de Córdoba o Río Cuarto sino también en ciudades medianas como Río Tercero, San Francisco, Villa Carlos Paz o Villa María. En algunos casos, se llegan a realizar "loteos" particulares para iniciar la construcción de viviendas precarias e incluso se ha reclamado, y a veces obtenido, la prestación de algunos servicios, como agua potable y energía. Sucede que este fenómeno social se mueve en un terreno ambiguo: entre la ilegalidad y la legalidad. Y el problema de fondo es la falta de una política integral de viviendas, que el Estado debería llevar adelante por imperativos de justicia y también en cumplimiento de preceptos constitucionales. Mientras no se concrete esta política, la figura del "ocupa" seguirá existiendo y extendiéndose. Todo ello sin dejar de reconocer que muchas de las ocupaciones suelen ser promovidas por dirigentes políticos o sectoriales, que buscan medrar con la necesidad social. Ese accionar merece la denuncia y castigo judicial.

