La Semana Santa del Bicentenario
La comunidad católica comienza este domingo a la memoria de los acontecimientos de la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús. Carlos Ñáñez,
La comunidad católica comienza este domingo a celebrar la Semana Santa, que es la memoria y la actualización de los acontecimientos de la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús de Nazareth. Las celebraciones vividas con fe nos recuerdan esos acontecimientos trascendentales y de una manera misteriosa, pero real, nos hacen contemporáneos de ellos.
Y para quien está alejado de la fe, ¿qué sentido tiene la Semana Santa? Quizá sea una ocasión propicia para preguntarse por la fe, para abrirse a ella. Un gran buscador de Dios, Charles de Foucauld, en sus años de increencia y de sufridos interrogantes interiores, solía hacer esta súplica dirigida a Dios: "Si existes, que yo te pueda conocer..."
¿Y qué utilidad tiene la fe; por qué es importante buscarla? En términos de "utilidad" inmediata, la fe en realidad no reporta una ganancia palpable, mensurable. No es un salvoconducto contra la adversidad. Pero más allá de toda consideración interesada o mezquina, la fe nos abre horizontes ricos, dignificadores, esperanzadores.
La fe, en efecto, nos pone en contacto vivo con Jesús y desde Él es posible descubrir el valor y el sentido de la vida, experimentar la alegría de vivirla y, sobre todo, saber que al final Alguien que nos quiere nos espera.
Por eso decía la Conferencia de Aparecida: "Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo", y agregaba: "Ser cristiano no es una carga, sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo, Salvador del mundo" (DA 18 y 28).
¿Y tiene alguna vinculación la celebración de la Semana Santa con el festejo del próximo Bicentenario? Por cierto que sí. Un aniversario significativo es siempre una ocasión para volver a la inspiración inicial de una obra. En nuestro caso, al propósito de ser una nación capaz de afianzar la justicia, consolidar la paz interior, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para todos, como dice el preámbulo de nuestra Constitución Nacional.
Para hacer realidad ese ideal de nación, los obispos decimos en el documento "Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad" que es necesario crecer en el espíritu y en la práctica del diálogo que hace posible la amistad social, que permite lograr acuerdos y establecer consensos, identificar y establecer las políticas públicas y de Estado que son necesarias para trazar y realizar nuestro destino como país.
Para hacer efectivo ese diálogo fecundo, es necesario además vivir una auténtica reconciliación, que sin descuidar la verdad ni la justicia, haga posible un efectivo reencuentro entre todos los ciudadanos.
Esta Semana Santa en camino a la celebración del Bicentenario puede ser un tiempo propicio para que, a la vez que reconocemos agradecidos nuestra historia y procuramos mirar con esperanza el futuro, nos dispongamos interiormente a la reconciliación y a la concordia que facilita la realización del bien común.
El apóstol San Pablo, haciendo referencia a los acontecimientos que rememoramos y actualizamos en Semana Santa, nos dice: "El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo" (Col 3, 13).
La Semana Santa es una oportunidad más que propicia para concretarlo. ¿La desaprovecharemos? Quiera Dios que no. !Felices Pascuas y viva la Patria!

