Informar puertas adentro, una odisea en las localidades del interior
“La prensa produce bienes culturales, bienes sociales”, expresó la diputada Nacional Norma Morandini, hace un año en una de las disertaciones sobre la nueva ley de medios. Esta premisa, simple pero abarcativa, condensa la razón de ser de los medios (tanto gráficos, radiofónicos y audiovisuales) como relatores de historias, testigos fehacientes del acontecer de las comunidades.
Ahora bien, ¿qué sucede cuando esa pieza angular de la constante construcción histórica se pierde? Este es el caso de una de nuestras localidades donde la historia nacional en manos de unitarios y federales marcó hitos en nuestra Nación; me refiero a Laguna Larga.
Esta localidad del departamento de Río Segundo no posee medios gráficos locales que asienten su transcurrir en el tiempo; no emite ninguna producción audiovisual propia para mostrar el balance de su paso en el mundo; sólo cuenta con 4 emisoras radiales en frecuencia modulada que intentan suplir ese bache mediático, que pone en la cuerda floja el artículo 14 de la constitución nacional que incluye el derecho a la información.
Si nos remontamos en el tiempo, sólo un par de años, Laguna Larga contaba con la operatividad de canal 5, impulsado por la cooperativa eléctrica de la localidad, pero la inestabilidad económica de Argentina tocó (y toca) cada rincón de nuestro país. “El consejo de administración de la cooperativa veía que el canal tenia un paquete de gastos bastante importante y en realidad de producción propia había sólo un noticiero local y nada más; era muy poca la producción local (…) después se empezó a llamar a licitaciones pero llegó un momento en que nadie se presentó (…) el mercado de publicidad del pueblo no da para sostener producciones independientes sin subsidios estatales”, resumió Marcelo Del Corro, gerente de la cooperativa.
Otro factor sale a la luz, la ausencia del ejercicio de un derecho positivo del Estado que, según Roberto Saba de la Universidad de Palermo, compromete al Ejecutivo a asignar los recursos necesarios para la libertad de expresión. Si esto no ocurre, se requiere un sustento económico privado, con objeto a garantizar un sistema democrático de representatividad. Una solución alternativa que tiene en vistas Laguna Larga es la producción regional con otras localidades que tienen sus emisoras de TV en funciones, tal es el caso de Manfredi. Pero si anexamos el marco legal de la nueva ley de medios, posiblemente el número de usuarios de dicho TV cable regional exceda el límite planteado para sostener las licencias.
Así otra vez un nuevo dilema, producción propia implica inversión, para efectuar una inversión siempre se busca rentabilidad; si no la hay, no hay inversionistas, sin inversionistas se busca amparo estatal por medio de subsidios. La realidad parece bastante ambivalente, se exige por medios legales y generales integración y producción local para hacer honor a ese principio donde la comunicación es un bien social y cultural, pero por otro lado esos mismos artilugios legales no contemplan las situaciones particulares de cada rincón de la Nación, donde la solución al ejercicio de dicho principio es formar alianzas a nivel macro.

