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El Vietnam de Medio Oriente

La guerra de agresión urdida por Estados Unidos contra Irak se está encaminando hacia un ruinoso fracaso.

03 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
El Vietnam de Medio Oriente

El 16 de febrero de 2003, el general Colin Powell, a la sazón secretario de Estado del presidente norteamericano George W. Bush, declaró solemnemente en las Naciones Unidas que "el petróleo de Irak será mantenido en confianza para el pueblo iraquí". Quedaba sobreentendido que los Estados Unidos quedarían como administradores de la tercera reserva petrolífera mundial, verdadero objetivo de la guerra de agresión que la superpotencia occidental urdió contra la nación árabe.

En verdad, el ataque no estaba dirigido contra la dictadura de Saddam Hussein, a quien Estados Unidos armó en su guerra contra Irán (1980/1988). Tan bien lo armaron, que hasta le proporcionaron armas químicas, prohibidas por las convenciones de Ginebra, que el dictador utilizó para aniquilar a más de seis mil separatistas kurdos.

En realidad, la guerra iba contra la propia nación iraquí. Porque uno de los planes elaborados por los "halcones" de Bush, todos ardientes defensores de Israel, apuntaban al desmembramiento de Irak, pues, en nombre del federalismo, se crearían tres estados autónomos: uno musulmán sunita; otro musulmán shiíta y un tercero kurdo. Las enérgicas protestas de Turquía, uno de los más firmes aliados estadounidenses en Medio Oriente después de Israel, y también las de Siria, impidieron la concreción de ese plan. Es que los turcos y los sirios tienen sus propios problemas con sus minorías kurdas, tan separatistas como la minoría kurda iraquí. Siria fue incorporada al "eje del mal", que incluía a Irak, Irán y Corea del Norte y luego fue extendido a Libia y Cuba.

El objetivo inmediato de la guerra contra Irak fue ocupar los gigantescos yacimientos y reservas de hidrocarburos y hacer caer su precio a 10 dólares el barril. Un par de años después de la ejecución de Saddam Hussein, la cotización se había disparado a más de 150 dólares el barril. Y bien, ocupando militarmente un país semidestruido, desangrado por una guerra civil instigada con falsías por el Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA, y sin capacidad para realizar una retirada decorosa que no recordase a la de Vietnam, Estados Unidos perdió hasta su ansiado dominio del petróleo iraquí.

La guerra de agresión urdida por los Estados Unidos contra Irak se está encaminando hacia un ruinoso fracaso, que recuerda la humillación padecida en Vietnam hace 35 años. Ese proceso comenzó el 13 de diciembre último, cuando el consorcio ruso-noruego Lukoil-Statoil se adjudicó la explotación del yacimiento Qurna Oeste 2, el más importante de los entregados a empresas extranjeras, y obtuvieron los suyos British Petroleum, la chino-británica BP-CNPC y la rusa Gazprom, entre otras. Y hace dos semanas los chinos se quedaron con la explotación de otros dos grandes yacimientos. Ninguno fue a manos estadounidenses. Algunos cálculos se hicieron mal en Washington y costaron decenas de miles de vidas.