El municipio, en la mira
La renuncia del secretario de Gobierno de la Municipalidad de Córdoba confirma que se trata de una administración sin rumbo ni liderazgo, y que además presta servicios ineficientes.
La Municipalidad de Córdoba sigue dando un triste espectáculo, que confirma y agrava la pésima imagen que tiene ante la opinión pública. La constante sangría de funcionarios de primer nivel, las idas y venidas, las renuncias inesperadas e intempestivas, hablan bien a las claras de una administración sin rumbo y sin liderazgo, sin principio de autoridad, en una etapa en que la ciudad afronta problemas muy serios y que requiere -por lo tanto- un municipio eficaz, ágil, que sepa dar respuesta a las cuestiones planteadas. Las rencillas entre diferentes grupos internos parecen no tener fin, lo que resiente el funcionamiento del Departamento Ejecutivo municipal. Y lo mismo sucede en el Concejo Deliberante, en el que la inestabilidad, la atomización y los continuos reagrupamientos de bloques son la nota habitual.
Esto sucede a las puertas de una nueva discusión salarial con los gremios que agrupan al personal comunal: los empleados de la planta permanente, los recolectores de basura, los choferes de ómnibus. Se fue un secretario de Gobierno y asumió otro, que deberá lidiar con el sindicato de municipales (Suoem), el de los empleados de Crese (Surbac) y el de los choferes (UTA). El Suoem reclama un aumento acorde con la inflación "real", además del pago de supuestas o reales deudas pendientes del año pasado. Los recolectores de Crese están atados a la negociación del Sindicato de Camioneros que en el orden nacional dirige Hugo Moyano, que adelantó la paritaria prevista originalmente para julio. Y en cuanto a los choferes, ya se habla de una suba de 15 centavos del cospel para afrontar la nueva escala salarial.
La Municipalidad de Córdoba no tiene un panorama fácil para las próximas semanas y meses, por lo que la falta de autoridad y las incoherencias resultan muy poco aconsejables.
Pero suponer que el municipio está sólo para pagar sueldos es un error garrafal, ya que sus funciones primordiales son otras: prestar servicios esenciales y realizar las obras públicas necesarias.
Sin embargo, en los últimos tiempos, la Municipalidad de Córdoba se convirtió -durante la actual administración y la anterior- en una especie de gran agencia de trabajo, que destina el grueso de su presupuesto a pagar sueldos que están por encima de la media del mercado. Y esto lo pagan los contribuyentes de su bolsillo, lo que constituye una flagrante injusticia.
Con una planta de más de 10 mil personas, la Municipalidad de Córdoba es una megaempresa, por encima de todas las fábricas automotrices, las autopartistas y la agroindustria y que no se guía- por cierto- por los cánones de eficiencia y productividad del sector privado.
Esta situación se está haciendo intolerable para los cordobeses, que exigen reglas más igualitarias en la vida en sociedad.

