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Delantero gambeteador

Néstor Kirchner dejó con las manos vacías a los gobernadores que lo esperaban con ansiedad porque necesitan respuestas urgentes a sus problemas económicos. Eduardo Bocco.

02 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Delantero gambeteador

Todavía se aprecia un contundente fastidio de parte de varios gobernadores por el desplante del ex presidente Néstor Kirchner, quien la semana pasada convocó a una reunión a la que no asistió "por problemas de agenda" y, casi a la misma hora, compartió un encuentro con el camionero Hugo Moyano.

Entre esos gobernadores estaba el cordobés Juan Schiaretti, quien forma parte del grupo que se quedó con las manos vacías.

A la mayoría de los gobernadores le molestó el desplante, pero también el escenario que dibujó Kirchner, en el cual se aprecia el poder que deposita en Moyano. Ante la enfermedad de Alberto Balestrini, Moyano quedó prácticamente al frente del justicialismo bonaerense, estructura con un peso político para nada despreciable. "Dirige la flota de tanques de este ejército", razonó con ironía un peronista cordobés.

Kirchner armó la reunión en la Casa de Salta, donde el mandatario de esa provincia, Juan Manuel Urtubey, actuaría como anfitrión. Las caras largas tras la frustrada reunión siguieron con el paso de los días. La gambeta del hombre fuerte del Gobierno nacional los desconcertó, porque los invitados no imaginaban una resolución de esa magnitud.

Por su parte, en el peronismo de Córdoba, algunos dirigentes arriesgan que Kirchner no fue porque no tiene respuestas a los planteos de los gobernadores, quienes, en mayor o menor medida, cargan con la obligación titánica de sostener situaciones económicas cada vez más complicadas.

Algunas fuentes justicialistas estiman que Kirchner gambeteó la reunión porque advirtió que el planteo unánime se centraría en un pedido ya presentado por Schiaretti: que las deudas provinciales se paguen con reservas. Asesores de algunos asistentes sugirieron que en ese encuentro sin la estrellita, el más exaltado fue el gobernador de Mendoza, Celso Jaque, quien, palabras más, palabras menos, espetó: "Discutamos todo lo que haya que discutir, pero que venga de una vez, se siente y busquemos respuestas serias, porque todos sabemos que necesitamos la plata ya".

Mirada piadosa. El entorno K mira con piedad la situación y promete un nuevo encuentro en el corto plazo. Pero no da pistas.

"Kirchner los quiere juntar a todos para dar forma a su proyecto, incluido a Schiaretti, con quien se insulta de manera permanente, pero el hombre del sur tiene un carácter cambiante", razonan con alguna sorna voces de la Casa de las Tejas.

Es que, en medio del show de denuncias y contradenuncias, Kirchner -gran ojeador de encuestas- advirtió que consultoras independientes notaron en las últimas semanas un leve repunte en la imagen positiva suya y en la de su esposa, Cristina Fernández.

Expertos en opinión pública hacen una salvedad: las opiniones negativas de la pareja presidencial se mantienen elevadísima (por encima del 50 por ciento) pero hay un pequeño corrimiento de los que tenían un concepto "regular" a "bueno".

Y explican: esto se da, prioritariamente, por el desconcierto al que somete la oposición a la ciudadanía antes que por méritos de los Kirchner. Eso del malo conocido antes que bueno por conocer parece tener algún asidero en este análisis.

Para Córdoba, el ex presidente conserva vigente un proceso de acercamiento con el ex gobernador José Manuel de la Sota. De todos modos, ambas partes son cautas y mantienen una coincidencia más cerca de una ironía que de una convicción.

Dicen los kirchneristas: "Estamos bien con De la Sota y esto durará hasta que \'el Gallego\' rompa el acuerdo".

Dicen los delasotistas: "Estamos bien con Kirchner y esto durará hasta que Kirchner nos vuelva a dar la espalda".

Más allá del juego de palabras, el ex presidente necesita a todos los distritos para crecer. Y Córdoba es una provincia esencialmente antikirchnerista, lo cual se profundizó luego del conflicto con el campo. Pero necesita juntar votivo a votivo. Y eligió a De la Sota, quien a su vez necesita del Gobierno nacional para edificar su proyecto de llegar por tercera vez al Gobierno provincial.

De la Sota es el único dirigente justicialista cordobés con posibilidades, pero no rifará sus pergaminos. Por eso, mirará con detenimiento el desarrollo de los acontecimientos durante los próximos meses. Sus rivales son Luis Juez y Oscar Aguad.

Algunos relevamientos parciales que se manejan en las últimas semanas indican que en algunos departamentos, como Río Segundo y San Justo, va palo a palo con Juez, relegando a Aguad. Sin embargo, es necesario aclarar que es erróneo hablar ahora de intención de voto, cuando falta más de un año para la elección. Por ahora, se trata de "sensaciones", con un valor acotado.

En tanto, Juez se trazó la estrategia de edificar su campaña para 2011 con base en su activa participación como opositor en el Senado nacional, con marcada presencia en los medios de Capital Federal.

Bomba demorada. La semana pasada se sumó con una bomba al llamado " affaire Venezuela" y denunció que el empresario cordobés José María López, de Pauny, le confesó que debió pagar coima para vender tractores al país que gobierna Hugo Chávez.

La polvareda creció porque López es un empresario con otra condición: es el padre del corredor del momento, José María "Pechito" López.

Juez contó episodios que supuestamente ocurrieron hace cinco años, cuando él era intendente de Córdoba. Hace un tiempo, también contó episodios del pasado, que involucraban al empresario del juego ligado a los K, Cristóbal López. Las denuncias deberán ser investigadas, pero lo que llama la atención es el momento en que se formulan. Juez venía de ser castigado (también sin certeza) de tener cuentas en el exterior. Detrás de esa imputación parece estar alguna mano amiga, de la Casa Rosada, pero todo está en el terreno de las suposiciones.

Por qué ahora y no antes, sería el motivo de una buen debate a la hora de analizar los planteos del ex intendente de Córdoba. Cuando supuestamente ocurrieron esos hechos, Juez era intendente e integraba el grupo de los "transversales" (con Martín Sabbatella y Aníbal Ibarra) que dirigía precisamente Néstor Kirchner.

Hoy, lejos de Kirchner, Juez ataca, aunque en su propio partido surgieron voces que ponen en duda sus palabras. El ex legislador Ricardo Fonseca prácticamente lo desautorizó, aunque ése parece ser un juego de desavenencias internas más que otra cosa. Con todo, y tras denuncias "formuladas" y "recibidas", Juez sigue bien en las encuestas, sobre todo en algunos puntos del interior, donde parece comenzar a asentarse.

Esto se debe, tal vez, a que el radicalismo, de momento, parece estar en cuarteles de invierno y sometido a discusiones internas sobre candidaturas y espacios de poder. De hecho, no ha presentado un plan firme de presencia a lo largo y a lo ancho de la provincia. Puede tratarse de una estrategia o un estado de inacción. Si miramos por encima de la tapia, parece más bien lo segundo.