Cambio de ánimo y de sentimientos
La crisis financiera y económica que estalló en los últimos meses de 2008 está, obviamente, detrás de los resultados electorales y de las encuestas de opinión. Julio César Moreno.
Una encuesta realizada recientemente en Alemania arrojó resultados sorprendentes: el 23 por ciento de los alemanes occidentales y el 24 por ciento de los orientales desearían que retornara el Muro de Berlín, con el argumento de que "antes se estaba mejor: había más riqueza en el oeste y menos contradicciones sociales en el este". Sucede que desde la caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989, la calidad de vida, no sólo en Alemania sino en general en todo Occidente y en la ex Europa del Este, no sólo no ha mejorado sino que más bien ha empeorado. De ahí esa "nostalgia del pasado" que se advierte desde Moscú a Berlín o París, y de ahí los constantes vaivenes políticos y electorales, ora hacia la derecha, ora hacia la izquierda, lo que ratifica que la incertidumbre es uno de los principios básicos de la modernidad. De todos modos, hay que relativizar este tipo de sondeos, en los que la ciudadanía expresa sentimientos de contrariedad e insatisfacción, antes que convicciones políticas arraigadas y profundas.
Estados de ánimo. No obstante, por tratarse precisamente de sentimientos y estados de ánimo, son muy dignos de tener en cuenta a la hora de la toma de decisiones, como pudo verse en la primera vuelta de las recientes elecciones regionales en Francia, donde el Partido Socialista recuperó la mayoría en casi todos los distritos (con casi el 30 por ciento), desplazando del primer lugar a la coalición centroderechista del presidente Nicolas Sarkozy (27 por ciento). Pero con otras novedades, como una abstención récord de 53 por ciento del padrón y el ascenso de dos fuerzas: los ecologistas y el Frente Nacional de extrema derecha de Jean-Marie Le Pen, con alrededor del 12 por ciento cada una. Mañana domingo se realizará la segunda vuelta y la mayoría de las encuestas pronostica otro triunfo socialista, con apoyo de los ecologistas y otros partidos de izquierda menores, lo que complicaría los planes del primer mandatario. Y hablando de socialismo, el sondeo realizado indica que el 72 por ciento de los alemanes occidentales y 80 de los orientales preferiría vivir en un Estado socialista que les garantizare plena ocupación, seguridad y solidaridad, cosa que no ha logrado la economía de mercado y lo que se califica de "capitalismo salvaje". La crisis financiera y económica que estalló en los últimos meses de 2008 y que sigue golpeando con fuerza en toda Europa está, obviamente, detrás de los resultados electorales y de las encuestas de opinión. Y los principales perjudicados son los líderes y partidos que están en el gobierno: Sarkozy y la centroderecha en Francia y José Luis Rodríguez Zapatero y el socialismo en España, que en los sondeos está siendo superado por el derechista Partido Popular. Pero más allá de los vaivenes electorales, la encuesta alemana abre un gran interrogante: ¿está siendo revalorizada la idea socialista o simplemente se trata de un anhelo de mayor justicia social, igualdad y seguridad, que es común a la mayoría de los ciudadanos de todos los países y que está en la plataforma de todos los partidos? Es una pregunta que sólo el tiempo responderá.

