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Avícolas niegan hormonas en el pollo

El presidente de Bolivia dijo que hormonas del pollo causan homosexualidad.

22 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Avícolas niegan hormonas en el pollo

Las polémicas apreciaciones del presidente de Bolivia, Evo Morales, sobre los alimentos transgénicos y sus efectos en el comportamiento sexual de los humanos causaron ayer un verdadero revuelo. "Los pollos transgénicos tienen hormonas femeninas, por eso los hombres que los consumen tienen desviaciones en su ser como hombres", dijo el mandatario en la Conferencia sobre el Cambio Climático. Además, afirmó que en Europa hay más calvos porque comen alimentos transgénicos y se despachó contra la Coca Cola. "Se usa para destapar cañerías", aseguró.

Ayer, las reacciones no se hicieron esperar. El presidente del Centro de Empresas de Procesadoras Avícolas (Cepa), Roberto Domenech, enmarcó las declaraciones como "un delirio dentro de una ignorancia total", motivadas por un conflicto que Morales tiene hace cuatro años con los productores avícolas, radicados especialmente en Santa Cruz de las Sierras.

"A los pollos no se les dan hormonas, no existe eso", aseveró Domenech. La Voz del Interior consultó a otros dos productores avícolas de Córdoba, quienes enfatizaron lo mismo.

"Definitivamente no, con total seguridad", dijo Carlos Teruel, director de Indacor, una de las avícolas más grandes de la provincia. "Demuestra total ignorancia en el tema, los pollos no tienen hormonas", enfatizó por su parte Carlos Righes, de Avícola Alpina. En el sitio oficial de Cepa (aviculturaargentina.com.ar) se aclara que no existe hormona de crecimiento de pollo en forma comercial y ninguna hormona puede hacer crecer el pollo.

Sí se admite que en la década del ‘50, en Europa se le suministraban estrógenos sintéticos a los pollos machos de 100 días (que pesaban 1,7 kilo), para castrarlos hormonalmente. Eso aceleraba el crecimiento y tiernizaba la carne. A las hembras se las reservaba para huevos.

Con la avicultura industrial, se logra en 50 días un pollo superior a los 2,6 kilos. "La velocidad se logra a través de la selección de los mejores animales", dice Righes. Por lo general, la industria compra el huevo o el pollito, y lo alimenta desde entonces. Son los dueños de los bancos genéticos los que eligen a los mejores reproductores.

Otros mitos. Los avicultores admiten y refutan otros mitos sobre el pollo.

Uno: los pollos del supermercado son de menor calidad que los que provienen de granjas. "Es todo lo mismo, no hay grandes diferencias; es todo folklore", dice Teruel, de Indacor, que faena 35 mil pollos por día. La diferencia está en la faena. Cuando se hace de manera industrial -más rápido- el pollo suele quedar más blanco que si se hace de manera más artesanal, cuando queda amarillo. Dos: se les inyecta agua para que pesen más. Al faenarse, el pollo tiene 36 grados y en 20 minutos se baja a cinco, con agua fría. Puede que algo absorba, pero es ínfimo. Si se le agregara extra, drenaría solo. Además, el proceso se complicaría.