Amores eran los de antes
Hace un siglo, mucho antes de los festejos de San Valentín, La Voz del Interior publicaba lo que significaba una boda bien.
Para que un enlace pueda ser calificado de "casamiento bien", es preciso que los contrayentes sean personas "bien", pertenezcan o estén emparentados con familiares "bien".
Que la niña desconozca por completo los quehaceres caseros a excepción de la limpieza de los espejos, tarea a la que le dedicará especial atención, que entre sus virtudes sobresalga su amor propio y también cierta vanidad, conozca adorno que se está usando, que revele inclinación al lujo y sepa al piano los tangos más en boga. No importa que toque desafinado, ni que pronuncie Chopin en vez de Chopen. Con estas indicaciones ya puede aspirar a llamarse niña "bien" aunque después escriba amor con h y pierda su tiempo en postales con angelitos y corazones partidos.
Él: debe tener fortuna sólida o aparentar que la tiene. Trabajará lo menos que pueda. Buscará por todos los medios y a cualquier precio vestir a la moda. Deberá hacerse el gracioso en todo terreno y usará un “tupé” especial para darse corte. No necesita experiencia de la vida, ni mucho sentido común. Es suficiente con que lo quieran rico y consiguiendo esto consigue ser “mozo bien”.
(Publicado en La Voz del Interior en 1911)

