Después de un show en Quality Espacio y por recomendación de varios lectores, terminamos en uno de esos lugares que parecen resistir el paso del tiempo.
El comedor del Club Las Flores funciona desde hace más de tres décadas sobre avenida Vélez Sarsfield y mantiene una fórmula que en Córdoba nunca pasa de moda: comida casera servida al peso.
No hay pretensiones gastronómicas ni puestas en escena sofisticadas. Hay televisores encendidos mostrando los partidos del Mundial, familias cenando, habitués que parecen conocerse entre sí y una atención cercana que remite más a un pueblo que a una gran ciudad.
Llegamos cerca del cierre. La parrilla ya había entregado gran parte de su repertorio, así que encaramos directamente hacia las bateas de platos fríos y calientes.

Las bateas
De entrada elegimos Vitel toné ($ 6 mil) y Lengua a la vinagreta ($ 5 mil). Dos clásicos que siempre son bienvenidos cuando aparecen en una carta.
Frescos, sabrosos y generosos, llegaron acompañados por pan y una botella de Coca de litro y cuarto ($ 10 mil) en envase de vidrio, un pequeño lujo en este contexto.
También había sesos en escabeche, una preparación prácticamente desaparecida de la órbita gastronómica actual y que quedará pendiente para una próxima visita.
Lo bueno del vitel toné y la lengua fue la frescura y la intensidad de sabor. Incluso admitieron sin problemas un pequeño refuerzo de sal para potenciar todavía más el conjunto.

Ravioles
Como plato principal acertamos con unos Ravioles de carne y verdura ($ 11 mil) acompañados por estofado de carne y tomate. Todo pasa primero por la balanza y luego llega a la mesa junto al queso rallado.
La pasta acusa apenas el paso del tiempo lógico de una elaboración que espera en batea y se calienta en un microondas, pero mantiene firmeza y buena textura. La salsa está bien trabajada, pareja y sin grandes trozos de cebolla o vegetales fuera de lugar.
La carne del estofado es la que termina elevando el plato. Se desarma fácilmente y aporta profundidad al conjunto, haciendo jugar mejor a la pasta, al relleno, a la salsa y al queso. Una combinación sencilla pero efectiva, con una relación precio-calidad difícil de discutir.

Baño y postre
Antes del final subimos al baño. Está correctamente equipado, aunque agradecería una mejora en la presentación general y especialmente en el aspecto olfativo.
Es el baño de un club, sí, pero también el de un restaurante. Un pequeño upgrade en este punto ayudaría mucho a mejorar la experiencia.
De regreso a la mesa esperaba un Flan con crema y dulce de leche ($ 8 mil). La textura del flan es excelente: lisa, firme y con buen cuerpo. El dulce de leche y el caramelo aportan esas notas golosas y tostadas que uno espera de este clásico inoxidable. Y el único punto a corregir fue la crema, que evidenciaba tiempo de espera.
En definitiva, el comedor del Club Las Flores ofrece exactamente lo que promete: comida casera, abundante y sin artificios. Un refugio gastronómico de barrio para quienes buscan una salida económica y reconfortante, donde el plato sigue estando por encima de cualquier tendencia.
Comedor Club Las Flores
Calificación: Bueno.
Vélez Sarsfield 3669, barrio Las Flores.
Teléfono (0351) 152-116996
Abierto de martes a sábados, mediodía y noche. Domingos y lunes, solo al mediodía.
Efectivo y tarjetas (con recargo)

