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Comer y beber

Elegancia. En una esquina escondida del Cerro, un pequeño tesoro gastronómico para descubrir

Entre diálogos pausados, una cocina breve y un cuidado obsesivo por los detalles, un bar de pizzas ofrece una experiencia poco habitual.

10 de junio de 2026, 20:01
En una esquina escondida del Cerro, un pequeño tesoro gastronómico para descubrir
Posdata Pizzas, un restaurante cinco estrellas pero de perfil bajo en el Cerro de las Rosas.

Hay lugares que parecen no querer llamar demasiado la atención. No están en el centro de un polo gastronómico, no buscan imponerse con gigantografías ni con música fuerte. Más bien esperan ser descubiertos.

En una esquina tranquila de calle Fader, en el Cerro de las Rosas, funciona uno de esos sitios que obligan a bajar un cambio. Una rareza, además, porque aparece en una zona que no puede definirse exactamente como un polo gastronómico. Está algo escondido. Casi en silencio.

Y quizás justamente ahí esté parte de su encanto.

Posdata Pizzas, un restaurante cinco estrellas pero de perfil bajo en el Cerro de las Rosas.
Posdata Pizzas, un restaurante cinco estrellas pero de perfil bajo en el Cerro de las Rosas. (La Voz. )

Elegancia

El espacio es pequeño. Simple, aunque sofisticado. La iluminación tenue está cuidadosamente focalizada sobre las mesas, como si el objetivo fuera iluminar los platos sin invadir la conversación.

Hay cortinados que ayudan a domesticar el ruido y un personal que se mueve con moderación, vestido de manera impecable, coordinando discretamente el servicio con handies minimalistas.

Todo parece diseñado para que el protagonista no sea el restaurante, sino el momento. La sensación es extraña, en el mejor de los sentidos. Por momentos uno podría creer que está en algún rincón tranquilo de Palermo o de Chacarita, pero no: afuera sigue estando Córdoba.

Posdata Pizzas, un restaurante cinco estrellas pero de perfil bajo en el Cerro de las Rosas.
Posdata Pizzas, un restaurante cinco estrellas pero de perfil bajo en el Cerro de las Rosas. (La Voz. )

Buenas formas

La carta es breve, algo que, lejos de preocupar, tranquiliza. En pocos segundos se toma una decisión. Hay foco, una idea clara de lo que quieren hacer. Profesionalismo.

De entrada pedimos un arancino de hongos ($ 6 mil). Técnicamente, cuesta encontrarle algo para objetar. La croqueta de arroz llega con un exterior crujiente, delicado, sin excesos de fritura.

Pero lo importante sucede adentro: aparece un centro cremoso, intenso, donde los hongos construyen un sabor profundo, elegante y perfectamente definido.

No hay estridencias ni ingredientes buscando sobresalir de más. Todo está equilibrado.

Antes de eso, la casa ya había mostrado parte de su personalidad con un gesto pequeño pero efectivo: un aperitivo de pan de pizza recién horneado acompañado por hummus cítrico, pimentón ahumado y un aceite de oliva muy bien elegido, capaz de reforzar aromas y darle todavía más fluidez a la experiencia.

Un detalle sencillo, pero que marca el tono de sofisticación. Para acompañar hay cervezas italianas, vermús y vinos en copa.

Posdata Pizzas, un restaurante cinco estrellas pero de perfil bajo en el Cerro de las Rosas.
Posdata Pizzas, un restaurante cinco estrellas pero de perfil bajo en el Cerro de las Rosas. (La Voz. )

Blanca pureza

El corazón de la propuesta aparece de noche: pizzas de estilo napoletano. Y dentro de la carta hay una rareza poco habitual para Córdoba: una pizza blanca, sin salsa de tomate.

Elegimos la pizza de papa ($ 23 mil), una combinación de mozzarella, papa, romero, crema y panceta. A veces se usa demasiado la palabra equilibrio en gastronomía. Aquí, sin embargo, aplica a cada paso.

La masa aparece aireada, crocante, con microtexturas muy logradas. Cruje apenas, pero mantiene elasticidad. Hay técnica.

Encima, todo sucede con delicadeza. La mozzarella sostiene, la papa aporta textura, el romero perfuma sin invadir, la crema abraza y la panceta aparece en el momento justo para aportar profundidad.

La sensación general es de armonía. Una pizza blanca puede parecer un riesgo para muchos paladares acostumbrados al tomate como centro emocional de cualquier porción. Sin embargo, acá funciona como una pieza sutil y elegante.

Final suave

Antes del cierre, pasamos por el baño. Está prolijo, completo y acompaña el estándar general del lugar. Entre los pequeños detalles para ajustar, apenas podría mencionarse la incorporación de algún gancho extra para abrigos o carteras, algo práctico en noches frías.

El final llegó con un tiramisú ($ 6 mil), y lo disfrutamos en barra, mirando hacia la esquina calma que sólo se altera cuando algún colectivo intenta doblar y rompe por unos segundos la quietud.

El postre aparece tan suave como peligroso. Esponjoso, delicado, liviano y sutil, tiene esa capacidad extraña de desaparecer demasiado rápido del plato. Uno podría quedarse varias horas repitiendo cucharadas sin demasiado esfuerzo.

Y ahí aparece inevitablemente el guiño a su nombre italiano: tiramisú, “levántame” o “súbeme el ánimo”. Algo de eso sucede. Porque al final de la experiencia queda una sensación poco frecuente: la de haber estado en un lugar donde todo parece pensado para que uno coma bien, converse tranquilo y desacelere.

No hay excesos. No hay gritos. Sólo buenos productos, técnica, sensibilidad y una esquina que parece resistirse al apuro de estos tiempos.

Posdata Pizzas

Calificación: excelente.

Fernando Fader 4004, Cerro de las Rosas.

Abierto de martes a domingos de 8.30 a 19. Pizzería, de 20 a 24.

Reservas por Instagram.

Efectivo y tarjetas.