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Comer y beber

Cocina de olla. Buseca y lentejas a toda hora en San Javier, en un lugar de "comida real"

En una de las localidades más encantadoras de Traslasierra, un pequeño parador apuesta por los guisos, las cazuelas y recetas que reconfortan.

17 de junio de 2026, 17:30
Buseca y lentejas a toda hora en San Javier, en un lugar de "comida real"
Alcacha, un restaurante de "comida real" en San Javier.

Hay bares o restaurantes que a esta altura del siglo buscan sorprender con técnicas complejas, ingredientes exóticos o presentaciones de laboratorio.

Y después están los que en el mismo espacio tiempo entienden que todo es mucho más simple: un buen plato de olla puede resolver una tarde entera. Alcacha pertenece a esta segunda categoría.

Ubicado sobre la ruta que atraviesa San Javier rumbo a Yacanto y Merlo, a apenas una cuadra de la plaza principal, este restaurante se presenta sin demasiadas vueltas con un cartel en la vereda.

Austero, relajado y con espíritu de parada rutera. Según cuenta su propietario, suele recibir grupos de motociclistas que recorren Traslasierra en busca de paisajes y comida real.

Sobre la vereda, ese cartel resume la filosofía de la casa: cocina de olla.

Alcacha, un restaurante de "comida real" en San Javier.
Alcacha, un restaurante de "comida real" en San Javier. (LVI. )

A comer

No hay carta impresa. Las propuestas cambian según el día y la disponibilidad. Además de guisos y cazuelas, suelen aparecer platos alemanes, milanesas y picadas.

Pero nosotros llegamos en un horario extraño, una especie de merienda cena después de una larga caminata por uno de los pueblos más lindos de Córdoba, y justamente eso fue lo que encontramos: dos platos que parecían esperar pacientes dentro de una olla.

Mientras aguardábamos, apareció una atención de la casa que funcionó como perfecto preludio: puré frío de garbanzos con limón y pimentón servido sobre pequeños panes tostados. Sencillo, reparador y coherente con la propuesta.

Alcacha, un restaurante de "comida real" en San Javier.
Alcacha, un restaurante de "comida real" en San Javier. (LVI. )

Buseca

Luego llegó la buseca ($ 16.900). O mejor dicho, un guiso de mondongo que encuentra equilibrio entre rusticidad y prolijidad.

Los garbanzos conservan textura y firmeza, los pimientos aportan frescura vegetal, las papas se rompen durante la cocción liberando almidón y ayudando a construir cuerpo, mientras que la zanahoria rallada suma dulzor natural y contrasta con las hierbas y las especias.

El chorizo colorado hace el resto: aporta grasa, perfume y una profundidad que termina de amalgamar el conjunto en su red de influencia. Es un plato concentrado. De esos que parecen haber pasado horas encontrando su punto justo de emulsión.

Lentejas

Después llegó el guiso de lentejas ($ 16.900), cubierto por una inesperada y generosa capa de queso cremoso gratinado. Y la sorpresa funciona. Al mezclarse con el resto de los ingredientes, aporta una textura sedosa y una dimensión láctea que modifica por completo el perfil tradicional del plato.

No es una ocurrencia decorativa ni una exageración gratuita. Se integra al conjunto y lo vuelve diferente. En tiempos en los que muchos restaurantes buscan sofisticar recetas populares hasta volverlas irreconocibles, Alcacha encuentra una variante simple que suma sin desvirtuar. Como lo haría cualquier abuela en su casa buscando una alternativa.

Antes del postre, pasamos por el baño. Allí aparece el principal aspecto para mejorar. El crecimiento turístico de San Javier exige ciertos estándares que hoy resultan indispensables: faltan espejo, perchero para abrigos y, especialmente, toallas descartables para el secado de manos.

Alcacha, un restaurante de "comida real" en San Javier.
Alcacha, un restaurante de "comida real" en San Javier. (LVI. )

Final dulce

De regreso a la mesa, esperaba el cierre. Queso cremoso frío, acompañado por dulce de cayote elaborado en la casa ($ 6.500). Y otra vez aparece la honestidad como virtud principal.

El cayote conserva identidad. Las hebras lucen naturales, frescas, apenas acarameladas. No está dominado por un almíbar excesivo, un defecto frecuente en muchas versiones industriales en las que el azúcar termina ocultando el sabor de la fruta.

Aquí sucede lo contrario: el fruto sigue presente y reconocible. Por eso, Alcacha termina convenciendo. No por sofisticación ni por lujo. Tampoco por tendencias gastronómicas o algo parecido. Convence porque entiende perfectamente cuál es su papel en este rincón privilegiado de Traslasierra.

Lo suyo es ofrecer comida cálida, abundante y reconfortante a cualquier hora del día. Después de una caminata serrana, eso también tiene su encanto.

Alcacha

Calificación: bueno

Ruta provincial 14, frente a la comisaría

Abierto de miércoles a lunes, de 11 a 24.

Más info, en Instagram