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Comer y beber

Resto barrial. Buena pasta en un comedor concurrido en Monseñor Pablo Cabrera

La Palmera combina precios accesibles, atención cercana y platos que van de lo mínimo a lo máximo.

30 de abril de 2026, 12:30
Buena pasta en un comedor concurrido en Monseñor Pablo Cabrera
La Palmera, un resto bar bien popular en Monseñor Pablo Cabrera.

Hay lugares que llaman la atención sin necesidad de marketing ni modas. Lugares donde solo hay gente. Ese flujo constante, casi silencioso, suele ser la mejor publicidad.

Con esa intuición llegamos antes a conocer mesas memorables como las del Club IME, La Casona de Alem o La Ruleta de Pancho. Sitios que no gritan, pero convocan.

Esta vez, el radar apuntó a otro clásico de tránsito intenso: La Palmera, sobre avenida Monseñor Pablo Cabrera, muy cerca del CPC. Un lugar de esos que uno ve con movimiento y se promete, tarde o temprano, parar y conocer.

La Palmera, un resto bar bien popular en Monseñor Pablo Cabrera.
La Palmera, un resto bar bien popular en Monseñor Pablo Cabrera. (LVI.)

Un salón en transición

El primer contacto confirma parte de esa intuición: La Palmera es un espacio con historia. El salón refleja el paso del tiempo, pero también deja ver algunos intentos de renovación.

Algunas luminarias nuevas sobre la fachada buscan aggiornar la imagen hacia la avenida, generar una primera impresión más contemporánea.

La escena es familiar y reconocible: mesas ocupadas por parejas, grupos de amigos de larga data –de esos que se notan habitués–, un televisor encendido acompañando de fondo y una decoración que parece estar en plena transición.

En paralelo, la atención aparece como uno de los puntos firmes. Cercana, correcta, sin excesos, con ese tono de quien está acostumbrado a tratar con clientes frecuentes pero no descuida al recién llegado.

La carta, por su parte, acompaña con precios accesibles, un factor que sin duda explica parte del movimiento constante: viernes y sábados hay menú de tres pasos por $ 16.900.

La Palmera, un resto bar bien popular en Monseñor Pablo Cabrera.
La Palmera, un resto bar bien popular en Monseñor Pablo Cabrera. (LVI.)

Recorrido variado

La experiencia gastronómica arranca con una Empanada criolla ($ 2.500). La masa se presenta bien lograda, con buena textura y cocción pareja.

El relleno, en cambio, se muestra más discreto, con un perfil de sabor neutro donde la aceituna aporta el contraste principal cada tanto (cuando aparece). Hay mucho margen para mayor intensidad en la humedad y en los condimentos.

El siguiente paso es un Bife de chorizo ($ 23 mil). Desde el servicio consultan el punto de cocción, un detalle muy valorado. Pero en la mesa, la carne llega con una cocción avanzada.

Una lástima porque es un corte grande y vistoso. Hablando de corte, al cuchillo le cuesta pero por suerte todavía funciona. Tema papas fritas, hay que revisar el medio graso de inmersión y renovarlo.

La pasta: redención

Cuando llega la pasta, la experiencia toma otro rumbo. Probamos Sorrentinos rellenos espinaca y muzzarella ($ 15 mil) que se destacan por su equilibrio y delicadeza.

La masa acompaña con personalidad y el relleno aparece con sabor definido. La salsa suma profundidad, con un perfil de cocción prolongada, donde el tiempo juega a favor del resultado final.

La Palmera, un resto bar bien popular en Monseñor Pablo Cabrera.
La Palmera, un resto bar bien popular en Monseñor Pablo Cabrera. (LVI.)

El conjunto se completa con queso rallado estacionado, que aporta carácter y un final persistente en boca. El conjunto es excelente y debería ser el camino a elegir.

Es un plato que se destaca dentro de la propuesta y que marca una diferencia clara en la experiencia general: es por acá.

El cierre

Como parte del recorrido, llega el momento del baño y el postre. El primero muestra las huellas del tiempo, en línea con el resto del espacio, con algunos detalles puntuales que podrían actualizarse para acompañar mejor la experiencia (arrancando por el dispenser de jabón).

La Palmera, un resto bar bien popular en Monseñor Pablo Cabrera.
La Palmera, un resto bar bien popular en Monseñor Pablo Cabrera. (LVI.)

En la mesa, la sugerencia es el Budín de pan ($ 4.500). Se presenta liviano pero firme, bien acompañado con dulce de leche y crema. En este último componente se percibe un perfil más intenso, que sugiere un mayor tiempo de conservación antes de ser servido.

La Palmera es un lugar que se sostiene en su movimiento constante, en su clientela fiel y en una propuesta accesible. Un espacio donde conviven distintas etapas, tanto en el ambiente como en la cocina, y donde algunos platos logran destacarse dentro de un recorrido.

Las pastas son lo más, pero habría que volver para probar los lomitos.

La Palmera

Calificación: Regular

Monseñor Pablo Cabrera 4790, barrio Marqués de Sobremonte.

Teléfonos (0351) 156-623285 y 477-3695.

Efectivo y tarjetas (con recargo)