Un balance con saldo negativo
El balance de este año en materia de seguridad vial arroja, sin lugar a dudas, resultados negativos. María Graciela Berardo.
Es tiempo de balances y reflexiones. El balance de este año en materia de seguridad vial arroja, sin lugar a dudas, resultados negativos. Demasiadas deudas pendientes con la sociedad, más de 500 víctimas fatales por accidentes de tránsito y muy poco hecho, en cantidad y calidad, para revertir esta situación.
En el análisis a efectuar a fin de año a partir del relevamiento que lleva a cabo La Voz del Interior desde el año 2007, convendría considerar lo ocurrido en esta materia también en otras provincias de la Argentina. Además de establecer la tendencia a lo largo de los años en Córdoba, sería oportuno evaluar numerosas variables que tienen incidencia directa en la ocurrencia de los accidentes y que son comunes a todo el país, tales como aspectos económicos, políticos, sociales.
Reflexionando sobre lo hecho en nuestra provincia en el año 2010, sólo se dio continuidad a las medidas punitivas, las que son inútiles a efectos preventivos.
La quita de puntos en el carné, así como las multas y sanciones, no son medidas de seguridad vial, ya que no solucionan ni disminuyen riesgos concretos y carecen de capacidad para evitar accidentes y víctimas. Aun cuando la acción que hubiera motivado la multa fuera un riesgo concreto, la medida se aplica después de haberse materializado el riesgo, o sea cuando ya se pudieron provocar el accidente y las víctimas.
Este tipo de medidas de control del orden social puede ser útil para mitigar la sensación de impunidad que impera en calles y rutas, pero es inútil para mejorar la seguridad vial, precisamente porque no son medidas de seguridad vial.
Con el tiempo. Los efectos disuasorios y punitivos van perdiendo eficacia con el tiempo pues duran lo que dura el operativo, mientras que las verdaderas medidas de seguridad vial no agotan sus cualidades para solucionar o disminuir el riesgo concreto para el que se están empleando, como por ejemplo aumento de radio en curvas, mejoramiento de banquinas, instalación de barreras de seguridad, correcta señalización, etcétera.
Nadie duda de que es necesario controlar la sensación de impunidad, pero en el caso específico de la Policía Caminera de Córdoba es prioritario lograr que se modifique la imagen recaudatoria no siempre infundada que percibe la población, por la de una institución creada para ayudarnos, protegernos, y educarnos en el civismo vial. Y este cambio de imagen sólo se puede lograr con un desempeño prudente, oportuno, educado, transparente y comprometido, al que no parecen estar dispuestos la totalidad de los involucrados.
El ingeniero Pascual Palazzo, en 1937 dijo: “Todavía algunos técnicos piensan que las víctimas del tránsito pagan su propia imprudencia, o son conductores temerarios; es posible que así sea, pero eso nada cambia. Imprudencia, desatención, temeridad, etcétera, las hubo y las habrá, porque no puede pretenderse cambiar la naturaleza humana”.
Las acciones no pueden agotarse en el control del uso de las luces bajas, de los límites de velocidad, del uso del cinturón de seguridad, de la maniobra de adelantamiento, etcétera, sino que es necesario simultáneamente mejorar la seguridad de los elementos de la infraestructura vial, de los vehículos, de las normas, mucho de lo que este año se ha hecho poco o nada.
No puede soslayarse de este análisis hacer referencia a la Justicia, que está absolutamente ausente en su acción frente a la problemática relacionada con los accidentes de tránsito. Además de las razones que se quieran esgrimir, la realidad es que poco se investigan los hechos y casi nada se actúa en un problema que afecta a buena parte de la sociedad, porque más allá de los más de 500 muertos y los miles de lesionados que por año aumentan las estadísticas, hay por detrás familias enteras esperando, de un lado o de otro, la solución definitiva de las causas.
Es deseable que 2011 nos permita empezar a saldar esta deuda con la sociedad y que el próximo fin de año nos encuentre celebrando un balance positivo en la materia.
*Profesora titular plenaria / Universidad Nacional de Córdoba

