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El uso de los amenities se adapta a los protocolos de la crisis sanitaria por el Covid-19

El salón de usos múltiples y la piscina son quizás los espacios comunes que más dolores de cabeza han provocado a las administraciones de los edificios.

17 de marzo de 2021 a las 07:34 a. m.
María Allisiardi
El uso de los amenities se adapta a los protocolos de la crisis sanitaria por el Covid-19

Si a los administradores de edificios les faltaba sortear un desafío era una crisis sanitaria: sin dudas, la experiencia 2020 dejó muchas enseñanzas, sobre todo en relación a la gestión de los espacios comunes, considerando que la consigna para evitar los contagios de Covid-19 era desactivar todo tipo de encuentro de dos o más personas, entre otras posibilidades.

"En un primer momento hubo una restricción total del uso de los espacios: salón de usos múltiples (SUM), piscinas, gimnasios, parques y juegos infantiles. Luego, a medida que se fueron flexibilizando las actividades se habilitaron los parques y los juegos infantiles. Más adelante, con límite de personas y horarios fueron las reuniones en asadores y SUM, y por último, con un estricto protocolo establecido por el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) las piscinas", resume Sebastián Viqueira, vicepresidente de la Cámara de la Propiedad Horizontal de Córdoba (Caph Córdoba).

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"Ante los conflictos, nos manejamos con el máximo criterio posible", enfatiza Gustavo Caliciotti (Caliciotti Propiedades).

Complicaciones

Los amenities difieren de un edificio a otro. Carlos Ieno, con una vasta experiencia en administración de edificios y/o complejos, destaca que hay edificios que cuentan con tres amenities y otros que llegan a tener hasta 10 o más.

Consultado sobre los amenities más críticos para gestionar en uso en el contexto actual, Ieno afirma: “La dificultad tiene que ver con el respeto de los turnos, la educación, el buen uso. Se podría decir que las piscinas fueron de los más críticos en esta época”.

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En esta línea, Gustavo Caliciotti, titular de Caliciotti Propiedades, enfatiza: "El tema del uso de las piscinas implica un protocolo muy riguroso establecido por las autoridades; no sólo tiene que ver con la limpieza permanente de aquella y de los espacios aledaños, sino que debe haber una persona controlando todo el tiempo. El uso es limitado, entre otras obligaciones que implican un incremento ineludible en las expensas". En cuanto a reuniones sociales, muchos habitantes de los edificios reaccionaban de forma irracional ante la restricción de la cantidad de personas autorizadas (seis en espacios cerrados y hasta 10 en lugares abiertos).

Los consultados coinciden en que hubo, más allá de las excepciones, predisposición para el cumplimiento de los protocolos, aunque según Viqueira “hubo mucha presión hacia los administradores para solicitar a las autoridades la flexibilización en el uso de los amenities”.

Incumplimiento

Si bien la mayoría de los habitantes de edificios y complejos se alinearon a lo dispuesto por el COE como medidas de prevención, en los casos en que hubo incumplimiento o rebeldía (es decir, incumplimiento reiterado), desde las administraciones se elevaron notificaciones de advertencia o apercibimientos, y algunos consorcios optaron por un sistema de multas; otros compilaron las denuncias de los vecinos y elevaron la propia al COE.

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“La mayoría de las veces que se presentó un conflicto tratamos de manejarnos con el mayor criterio posible”, afirma Caliciotti.

En su experiencia puntual, Ieno destaca: “No ha existido o al menos no tenemos información de incumplimientos (a los protocolos), pero de existir se les prohibirá el ingreso a los infractores o se volverá atrás con la posibilidad de continuar con la habilitación del lugar”.

Finalmente, Viqueira concluye: “En general, hubo mucha conciencia de parte de la gente”.

"Debemos ser respetuosos de lo normado por el COE, está vigente y debemos informarles a los consorcistas sobre estas medidas", Carlos Ieno (Administrador de Consorcios).