La realidad de las cocheras
Las empresas desarrollistas integran los parkings a sus proyectos por normativa urbana. Son buena inversión para propietarios, pero no para los constructores.
El retorno por la renta de una cochera es similar al de un departamento (entre un dos y cinco por ciento anual). Si a eso se suman los dolores de cabeza que se ahorra un propietario y el bajo costo de mantenimiento que implica, la cochera es un negocio redondito.

En este contexto, resulta una buena inversión y de hecho para muchos es la "operación de bautismo", una suerte de iniciación en el mercado del Real Estate. En palabras de Pablo Rosa, director comercial de GNI: "Es la puerta de entrada a la inversión inmobiliaria, porque requiere un monto menor de entrega que otro tipo de propiedades y se puede financiar el saldo restante".
Otro dato importante para el inversor es que adquiere un bien con alta demanda. "En la ciudad de Córdoba hay poca cantidad de cocheras considerando la alta demanda, lo cual incrementa el retorno de la renta", enfatiza Martín Monforte, gerente comercial de Grupo Proaco.

Pro y contra
La cuestión es que no hay en la actualidad proyectos nuevos específicos. Es decir, las constructoras incluyen las cocheras o parkings en sus proyectos para cumplir con la normativa del Código de Edificación de la ciudad de Córdoba, que establece, en pocas palabras, que cada tantos metros de terreno y cada determinada cantidad de departamentos, oficinas y/o locales comerciales se deben construir una determinada cantidad de cocheras.
“El ratio promedio es una cochera y media por departamento construido en un complejo residencial privado de zona norte y/o sur; en Nueva Córdoba es inferior, porque se estima que los habitantes de ese barrio no demandan tanto las cocheras para uso personal ”, explica Monforte. En alusión a los emprendimientos en ejecución, Pocito en barrio Güemes contará con un parking exclusivo con tres subsuelos de cocheras (con capacidad para 850 vehículos) destinados a propietarios y público en general.
Por su parte, los desarrollos de la serie Cardinales que construye GNI cuentan con alternativas de inversión de cocheras en pozo y con posesión inmediata. “Un propietario puede comprar varias cocheras y luego vender una unidad y conservar el resto; es decir, es una inversión que incluso admite esa variante”, señala Rosa, de GNI.

Ahora bien, desde la vereda del desarrollista construir exclusivamente un parking o una playa de estacionamiento requiere grandes esfuerzos que, por otra parte, van en detrimento de su filosofía empresarial, es decir, impactar en forma positiva o negativa en el sector.
"GNI financia la cochera y hay una promoción muy interesante: el primer año duplica el alquiler o adelanta el alquiler del año completo", explica Pablo Rosa (director comercial de GNI).
A su vez, la ubicación será crucial: el centro es donde mayor demanda hay de cocheras pero, también es donde más escasean los terrenos de grandes dimensiones para que se justifique el proyecto (a su vez, que sea aprobado por las autoridades competentes es un capítulo aparte).
En definitiva, las cocheras son una opción redituable para el inversor; no así para el constructor, menos en estos tiempos donde la tendencia es generar mayores áreas peatonales en el centro para desalentar el uso de los autos.

