Operaciones: venta directa con dueño vs. venta con inmobiliaria
Los especialistas destacan que la intervención de un corredor es clave para reducir riesgos y optimizar beneficios.
Vender una propiedad implica muchas acciones, y lo que lo más recomendable es recurrir a los corredores inmobiliarios que se dedican a ellas en su actividad diaria, así como un abogado y un contador se avocan a su tarea profesional. Es importante evaluar con qué inmobiliaria trabajar y qué propuestas de servicios.
“En nuestro caso, el objetivo es seguir elevando la calidad de servicio para nuestros clientes: estudio jurídico/registral del inmueble, tasaciones con informe de mercado, averiguación de inhibiciones, fotos profesionales, videos estratégicos, recorridos 360, filmaciones con dron, máximos destaques premium en publicación, estrategias de ventas, precalificación de potables compradores, estrategias de negociación y representación de vendedor y representación de comprador, servicios exclusivos para una sola parte si así lo quisiera el cliente, ahorrándole tiempo, dinero, y mejorando su experiencia como consumidor del servicio inmobiliario”,
dice Emanuel Bottegal, asociado a Gestión Inmobiliaria.
El inmobiliario se encarga de realizar una tasación a precio justo en el mercado, porque tiene el conocimiento suficiente para realizarlo y realiza prácticas todos los días. “Uno como dueño suele pensar de manera más personal, y a veces no tiene el suficiente tiempo o las herramientas para dedicarle al inmueble que quiere vender”, agrega el especialista.
Así, la inmobiliaria está para ayudar a que ambas partes puedan cumplir su deseo y satisfacer sus necesidades tanto de compra como de venta. “Nos dedicamos a brindar nuestro servicio a las familias, a quienes realizan su primera operación inmobiliaria; en definitiva, al consumidor final quien termina disfrutando el inmueble y conformando su hogar”, sintetiza Bottegal.

Mucho para tener en cuenta
Comprar o vender una propiedad es el acto patrimonial más importante en la vida de una persona. Hay muchos detalles y riesgos en una operación que involucra altas sumas de dinero, pues intervienen diversos factores, cada uno con ventajas y desventajas para las partes.
“Al decidir si contratar o no a una inmobiliaria, los principales beneficios para el cliente comprador son conseguir mejores ofertas, tranquilidad y seguridad legal, menores tiempos de compra y negociación profesional ante ofertas de mercado, lo que le ahorra tiempo y dinero. Para la parte vendedora, podemos enumerar como principales el filtrado de clientes, mayor difusión y exposición de la propiedad a través de un plan de marketing personalizado y una gran inversión en posicionamiento y difusión de la propiedad (detalle no menor en un mercado donde sólo se absorbe un 3% de la vastísima oferta existente), negociación profesional, comunicación eficiente y seguridad a la hora de visitar el inmueble y filtrar los posibles compradores”, explica Pablo Didier Stamatti, socio de Taiana Propiedades.
El corredor inmobiliario no se limita a unir comprador con vendedor: aporta conocimiento de temas legales, notariales y contables para un correcto asesoramiento. Los honorarios que se pagan a la inmobiliaria por gestionar la operación son uno de los principales factores por los que algunos prefieren negociar sin intermediarios: implican un 3% más IVA del precio de cierre (tanto para vendedor como para comprador). “Pero ese porcentaje, si el asesoramiento es correcto y el valor agregado percibido por el cliente es real y profesional, reporta beneficios enormes. Las pérdidas a las que se vería expuesta la persona por una mala negociación, documentación no chequeada o inseguridades producto del desconocimiento son infinitamente mayores”, concluye el experto.
Te puede interesar

