Actividad. Construcción: situación sectorial compleja en el país, con matices en Córdoba
Un panorama entre el balance del cierre de 2025 y las perspectivas para este año, según referentes clave.
El año 2025 fue complicado para la construcción. Durante el mes de noviembre pasado se registraron los números más bajos: según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) que publica el Instituto de Estadística y Censos (Indec), el índice registró una disminución interanual del 4,7%, mientras que en la variación mensual desestacionalizada presentó una baja de -4,1%. De acuerdo al informe, se registraron caídas en varios de los principales insumos utilizados en la obra privada y pública.
Asimismo, según el Emae (Estimador Mensual de la Actividad Económica) del Indec, la actividad de la construcción cayó 2,3% interanual en noviembre de 2025. En un lapso temporal mayor, las caídas son más grandes: 16,2% en 2 años y 23% desde el segundo trimestre de 2023. “Fue una caída muy superior comparada con el promedio de la economía, que creció 4,5 % en ese período”, dijo el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss.
En la misma línea, el Isac (Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción), que mide el consumo de materiales, cayó 0,8 % en un año, 24,1% en 2 años y 30,8 % desde el segundo trimestre de 2023. Por otro lado, la inversión privada también sufrió los efectos de inflación y de la incertidumbre. El índice Construya, que mide el consumo de materiales habituales en construcciones de vivienda privada, subió 3,2% en un año (en la actualización a diciembre de 2025), pero cayó 9 % en 2 años y 29,8 % respecto al segundo trimestre de 2023.

Asimismo, el deterioro también quedó expuesto en los indicadores de insumos. El Índice Construya, que mide la evolución de las ventas de materiales para obras privadas, marcó fuertes caídas mensuales en varios períodos de 2025, claro síntoma de que el enfriamiento no se limitó a la obra pública sino que también alcanzó a la construcción privada.
Uno de los factores centrales detrás de este panorama fue la sensible caída de la inversión en infraestructura por parte del Estado. La suspensión de proyectos viales y habitacionales impactó de lleno en la actividad, en un sector históricamente dependiente del impulso público. A eso se sumó un contexto macroeconómico desfavorable, con tasas de interés elevadas y dificultades para acceder al financiamiento, lo que limitó el desarrollo de nuevos emprendimientos.
“La realidad del sector sigue siendo muy mala; se encuentra amesetada desde mediados de 2024, pero en un nivel muy bajo”, evaluó Weiss. Si bien algunos meses del primer semestre de 2025 exhibieron leves repuntes o mejoras puntuales, el balance anual fue negativo. La falta de continuidad en la recuperación y la persistencia de la caída en el consumo de insumos consolidaron un escenario recesivo que se profundizó hacia el cierre del año.
Esa recesión sectorial no sólo afecta a los empleadores: también los trabajadores resultan perjudicados por la pérdida de empleo. Según el Indec, los puestos de trabajo en el sector (estimados en 392 mil en octubre pasado) se recuperaron levemente en el último año, pero aun así cayeron 16 % desde el segundo trimestre de 2023. Según el Instituto de Estadísticas y Registro de la Industria de la Construcción (Ieric), el empleo registrado asalariado en obra (Ley 22.250-Uocra), con 361.591 puestos para octubre 2025, subió 0,7 % en un año, pero cayó 16,2 % en 2 años y cedió 22,5% entre mayo de 2023 y mayo de 2024.

El "combo" de obra pública paralizada, inversión privada selectiva y salarios reales en retroceso impide una recuperación sostenida a nivel país. Así, el rebote observado durante algunos meses de 2025 aparece, por ahora, más como un alivio transitorio que como un cambio de tendencia estructural a nivel sectorial.
Matices en Córdoba
"Salvo en lo que respecta a la inversión pública en infraestructura en la provincia de Córdoba, 2025 fue un mal año para el sector construcción. Esa actividad económica tuvo un movimiento muy por debajo de los valores históricos, incluyendo comparativamente con 2024, que también fue un año para el olvido", evaluó Horacio Berra, presidente de la Cámara de la Construcción (Camarco) delegación Córdoba.
Según el referente, se puede dividir la actividad en grupos. Los de mejor comportamiento: la inversión pública a nivel provincial y la privada en construcciones de vivienda (únicas o agrupadas, como edificios). Los complicados: la inversión pública a nivel nacional y la inversión privada que llevan adelante sectores industriales de todo tipo.
En las provincias, la inversión pública en infraestructura fue patrimonio de aquellos estados subnacionales que tenían capacidad de endeudamiento y/o saldo excedente en su gestión.
"Córdoba, aún con lógicas restricciones, ha liderado ese proceso y se ve un crecimiento en la ocupación de mano de obra, según registros oficiales, desde el cuarto mes de 2025 en la medida que se fueron contratando las obras que se habían licitado”, remarcó Berra.

Por otro lado, el sector de las viviendas (traccionado por particulares o desarrollistas) tuvo un comportamiento dispar, porque claramente el alto costo de construcción hace que en algunas ocasiones no se puedan validar precios de venta de unidades ya terminadas desarrolladas con costos de años atrás. En este punto, se apreció hacia finales de 2025 un panorama de cierta mejora, porque la probabilidad de la aparición del crédito tanto de las entidades financieras (para la compra de las unidades) como de los proveedores (que ablanda el modelo financiero) generó esperanza y se empieza a pensar en la posibilidad de que este grupo en particular evolucione de manera positiva durante 2026.
Por último, el grupo más complicado: la inversión pública a nivel nacional, que ha caído a valores realmente calamitosos, menores a la época de pandemia. “Esto no es ninguna novedad, sino una decisión del Gobierno nacional, respecto de la cual no entendemos cómo se puede pensar en un país desarrollado sin inversión en infraestructura, y, lo que es peor, con un deterioro no lineal que multiplicará exponencialmente las reparaciones por falta de conservación y mantenimiento”, concluyó Berra.

