Coyuntura. Se reactualiza el debate sobre desregulación inmobiliaria y colegiación.

La mirada de los especialistas sobre la materia.

07 de abril de 2026 a las 12:43 p. m.
Se reactualiza el debate sobre desregulación inmobiliaria y colegiación.
Un mercado inmobiliario sólido necesita reglas claras, instituciones fuertes y profesionales preparados.

Hacia la segunda mitad de 2025 comenzó a instalarse con fuerza un tema que puede gravitar en la agenda sectorial de este año: la posible desregulación del mercado inmobiliario y la idea de una colegiación profesional voluntaria. El planteo no es menor. Implica discutir si el acceso a la actividad debe seguir estando mediado por esquemas obligatorios o si el mercado, acompañado por reglas claras de responsabilidad civil, información y defensa del consumidor, puede autorregularse.

Algunos consideran que se trata de una oportunidad para modernizar el sector, bajar barreras de entrada y fomentar la competencia. Para otros, en cambio, representa un riesgo de precarización y pérdida de estándares profesionales.

“Lo cierto es que 2025 dejó una señal inequívoca: la legitimidad ya no se construye sólo desde la matrícula, sino desde la capacidad real de brindar un servicio profesional, transparente y eficiente. Aun en un escenario hipotético de colegiación voluntaria, creemos que la actividad inmobiliaria debe seguir siendo ejercida por corredores profesionales, con una formación obligatoria más enfocada en lo realmente útil y necesario. A partir de allí, la adhesión a los colegios profesionales debería ser una decisión voluntaria, basada en el valor concreto que dichas instituciones aporten al ejercicio diario de la profesión”, apuntaron desde la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (Camesi).

Desde esa mirada, la posible desregulación no elimina la necesidad de profesionalismo; por el contrario, la confirma como imprescindible.

La presencia de profesionales capacitados y matriculados no es un
privilegio corporativo, sino una garantía de seguridad jurídica y transparencia.
La presencia de profesionales capacitados y matriculados no es un privilegio corporativo, sino una garantía de seguridad jurídica y transparencia. (FREEPIK)

El mercado inmobiliario necesita profesionales, no improvisados

“En este último tiempo se ha instalado un debate que merece una reflexión profunda: ¿el corretaje inmobiliario puede ser ejercido por cualquier persona sin formación ni control? La respuesta no debería admitir dudas si se piensa en el interés de la sociedad. Las operaciones inmobiliarias no son transacciones menores. Comprar, vender o alquilar una propiedad implica, para la mayoría de las familias, la decisión económica más importante de su vida”, explicó Virginia “Vicky” Manzotti, titular de la firma homónima de Inversiones Inmobiliarias, quien a su vez fue presidenta del Colegio Profesional de Corredores Públicos Inmobiliarios de la Provincia de Córdoba (CPI, donde actualmente es vocal) y también ex presidenta del Consejo Federal de Colegios Inmobiliarios de la República Argentina (Cofeci).

En ese contexto, la presencia de profesionales capacitados y matriculados no es un privilegio corporativo, sino una garantía de seguridad jurídica y transparencia. Los colegios profesionales cumplen un rol esencial en este sistema. A través de la matriculación, la capacitación permanente, los códigos de ética y los tribunales disciplinarios, aseguran que quienes intervienen en el ámbito inmobiliario lo hagan con responsabilidad, conocimiento y compromiso profesional.

“Desprofesionalizar la actividad, permitiendo que cualquier persona intermedie en operaciones inmobiliarias, no democratiza el mercado ni genera más oportunidades. Por el contrario, abre la puerta a la informalidad, al intrusismo profesional y a prácticas que pueden poner en riesgo el patrimonio de los ciudadanos”, recalcó Manzotti.

Un mercado inmobiliario sólido necesita reglas claras, instituciones fuertes y profesionales preparados. Allí radica la importancia de la colegiación: ordenar la actividad, proteger a los consumidores y garantizar que las operaciones se realicen dentro de un marco de legalidad y confianza.

“Defender la profesionalización de corredor inmobiliario no significa cerrar el mercado, sino todo lo contrario: significa elevar sus estándares fortalecer su transparencia y cuidar a quienes confían en él para tomar decisiones patrimoniales trascendentes. Porque cuando se debilita la profesionalización del corretaje inmobiliario, no se amplían derechos; lo que realmente se pone en juego no es el trabajo de los profesionales, sino el patrimonio de los ciudadanos”, concluyó Manzotti.