Mes de la Mujer. El protagonismo femenino en el sector inmobiliario
Tres miradas de referentes clave con un hilo conductor: el valor agregado de su aporte en la actividad.
El Día Internacional de la Mujer (antes, se denominaba Día Internacional de la Mujer Trabajadora) conmemora el 8 de marzo de cada año su lucha por la participación en la sociedad y un desarrollo íntegro como personas, en pie de igualdad con el hombre. En el Mes de la Mujer, Clasificados La Voz entrevistó a tres referentes inmobiliarias cordobesas cuyas experiencias y testimonios permiten caracterizar la mirada femenina en la actividad.

"El traje rosa también lidera"
Hoy, cada vez más mujeres ocupan espacios en el mercado inmobiliario aportando algo que transforma: otra manera de mirar. Una mirada que no sólo ve metros cuadrados, valores de mercado o rentabilidades, sino también historias, proyectos de vida y futuros posibles. Una mirada que entiende el detrás: familias que empiezan, sueños que se mudan, espacios donde se van a vivir alegrías, desafíos, nuevos capítulos.
Su forma de trabajar muchas veces nace de otro lugar: de escuchar más, entender más y acompañar procesos que no son sólo decisiones económicas, sino elecciones de vida.

“Muchas de las que llevamos años caminando este camino aprendimos algo muy importante: no necesitamos dejar de ser quienes somos para liderar, no necesitamos endurecernos para ser respetadas, no necesitamos competir para crecer. Creemos y siempre buscamos la forma de ver que podemos liderar desde la cooperación, desde la intuición, desde la empatía, desde la convicción de que cuando una mujer abre camino, muchas otras también pueden avanzar”, dijo Jimena Arenas Rodríguez, directora ejecutiva (CEO) de Jimena Arenas Bienes Raíces.
Cada vez más mujeres habitan el mundo inmobiliario con profesionalismo, sensibilidad y determinación. Mujeres que negocian, construyen, proyectan, acompañan y crean confianza todos los días.
“Entonces, el traje rosa también lidera. Lidera cuando una mujer cree en su forma de hacer las cosas, lidera cuando construye vínculos reales con sus clientes y colegas, lidera cuando elige crecer sin perder su esencia. Porque el verdadero liderazgo no es parecer otra cosa, es animarse a ser una misma, incluso en lugares donde antes parecía que no había espacio para eso. Celebro a todas las mujeres que trabajan, que sueñan, que construyen y que transforman el mundo inmobiliario con su mirada. A las que recién empiezan, a las que ya llevan años, a las que abren puertas todos los días, literal y simbólicamente, para que otras también puedan entrar”, enfatizó Jimena.
La mujer como co-creadora en el real estate
Hace unos años, se hablaba de la irrupción de la mujer en el sector inmobiliario como una fuerza de cambio basada en la empatía. Hoy, ya no sólo ocupan espacios; están rediseñando la forma de hacer negocios. En el Mes de la Mujer, es vital reflexionar sobre cómo la cultura de la colaboración y la visión integral y conciente del servicio profesional están transformándolo en un servicio de bienestar humano, de un servicio de transacción a una vinculación real y más personalizada.
“Si antes el foco estaba en el asesoramiento técnico, hoy el liderazgo femenino propone un modelo de real estate conciente. Entendemos que no intermediamos sólo con metros cuadrados, sino con proyectos de vida, refugios emocionales y sueños que requieren una escucha activa, profunda y en conexión con nosotras mismas y con el entorno. La mujer aporta esa capacidad de ver más allá de la estructura, priorizando el sentir de quien busca su lugar en el mundo, el hogar que es el refugio de la familia”, explicó María Andrea Pérez, directora de Andrea Pérez Cordi Activos Inmobiliarios.

El plus de la colaboración
Hoy, la colaboración no es opcional, sino un compromiso para con los clientes y el diferencial que permite brindar la solución en el menor plazo. Así, la colaboración se posiciona como una ventaja competitiva, como un nuevo paradigma que forma parte del diseño estratégico al diagramar el plan de comercialización con pilares clave.
Sinergia de saberes: al compartir recursos, información y redes, el mercado se profesionaliza y el cliente recibe un servicio de excelencia superior.
Co-creación: trabajar en red con colegas, arquitectos, paisajistas y especialistas en bienestar, entre otras disciplinas, permite que cada operación sea una experiencia integral.
“Nuestra huella en el real estate hoy se mide por la capacidad de humanizar cada proceso. La cultura colaborativa no es sólo una metodología de trabajo; es una filosofía que nos permite ser más resilientes, creativas y, sobre todo, más humanas”, subrayó Pérez.
Mirada femenina en las instituciones: construir, participar y transformar
Durante años, la participación de las mujeres en los espacios gremiales y de representación institucional fue limitada y, en muchos casos, excepcional. Hoy, esa realidad está cambiando. Cada vez más mujeres deciden involucrarse, asumir responsabilidades y ocupar un lugar activo en ámbitos donde se definen decisiones clave para nuestras profesiones.
“El sector inmobiliario no es ajeno a este proceso. Desde mi rol como vicepresidenta del Colegio Profesional de Corredores Públicos Inmobiliarios de Córdoba (CPI), observo cómo la participación femenina no sólo amplía la representación, sino que eleva la calidad institucional”, apuntó Carolina Fiore, vicepresidenta del CPI.
No se trata sólo de ocupar espacios, sino de cómo se los habita. Las mujeres están aportando una forma de liderazgo que prioriza el diálogo, la construcción colectiva, la escucha activa y una mirada estratégica de largo plazo. Este enfoque no reemplaza otros estilos: los complementa y los potencia.
Las instituciones profesionales necesitan diversidad para evolucionar. Incorporar distintas miradas no es una cuestión de equidad únicamente, sino una condición necesaria para tomar mejores decisiones, representar con mayor legitimidad al sector y fortalecer el ejercicio profesional.
Ahora bien, la participación también implica compromiso. Involucrarse en la vida institucional requiere tiempo, responsabilidad y vocación de servicio. Las instituciones no cambian por inercia: cambian cuando quienes las integran asumen el desafío de transformarlas.

“En un contexto donde se reflexiona sobre el rol de la mujer en la sociedad, es importante poner en valor estos espacios. Porque la igualdad no se declama: se construye en los ámbitos donde se decide, se gestiona y se proyecta el futuro”, concluyó Fiore.


