“Ya estoy como un pajarito, listo para volar”
Lo dice Osvaldo, quien cobró notoriedad hace una semana, cuando fue trasplantado de corazón gracias a que un piloto aterrizó en medio de la niebla. Hoy ya saldría de alta. Infografía del trasplante.
Mientras el país entero hablaba del aterrizaje que le ganó a la niebla para traer un corazón a Córdoba, Osvaldo se recuperaba del trasplante sin saber que su oportunidad había comenzado a gestarse en un avión. Hoy, a media mañana, saldría de alta y empezará la recuperación en su casa. "Dos días después de que me habían trasplantado, ahí me contaron", reconoció en la tarde de ayer a La Voz del Interior, a una semana de la intervención que le está dando la posibilidad de empezar de nuevo.Cuando los nervios ya habían pasado y el trasplante era un hecho, Osvaldo se enteró por boca de médicos y enfermeros de todo lo que había pasado en esa madrugada de inquietud y adrenalina. Los profesionales le mostraron las noticias y le contaron la historia de la que era protagonista. "Todo este desparramo es por vos", lo cargaron. Recién en ese momento, el hombre supo que la decisión del piloto Claudio Pistone de aterrizar con visibilidad casi nula fue fundamental para que el trasplante se hiciera realidad. "No podían aterrizar por la niebla y el piloto dijo que sí", relata Osvaldo, con la voz entrecortada por la emoción, la misma que aparecerá varias veces a lo largo de la charla, cada vez que mencione a todos las personas que hicieron posible que hoy esté listo para volver a casa. Osvaldo dice que le gustaría hablar personalmente con Pistone para agradecerle la audacia de esa madrugada. Su mujer y sus hijos ya lo hicieron, pero el hombre quiere tener su oportunidad. "Le quiero agradecer de vuelta al piloto, al copiloto y a todos los médicos que estaban en el avión esa noche", apunta. Horas de bruma En la madrugada del martes pasado, las condiciones meteorológicas amenazaron con impedir el vuelo sanitario que tenía que traer un corazón a Córdoba desde Mendoza. Sin embargo, el equipo se arriesgó y decidió viajar. Después de un aterrizaje en condiciones adversas, el corazón llegó a tiempo. Esa madrugada, la familia de Osvaldo tampoco supo lo que estaba pasando a bordo del avión Learjet 31 LV-CLK. Se enteraron recién al otro día, cuando los vecinos empezaron a preguntarles lo que veían en las noticias. Gladys, la esposa, agradece la prudencia de los profesionales, porque la ansiedad y los nervios ya eran demasiado grandes como para convivir con la angustia de no saber si llegaba el corazón. "Los médicos no nos quisieron afligir. Fue una contención muy linda", dice.Una semana después, el hombre empieza a celebrar su recuperación. "Estoy de diez, muy bien. Recién me terminan de sacar el suero. Ya estoy como un pajarito para volar", cuenta. Desde hacía años, Osvaldo sufría de miocardiopatía dilatada terminal. El pasado 22 de abril, los médicos le dijeron que tenía que ir a un trasplante. Primero ingresó a la lista de urgencia del Incucai y luego pasó a estar primero en emergencia nacional. Todos esos momentos hasta llegar al trasplante fueron muy duros. "Ha sido bravo. Te desgasta. Pero había que hacerlo y se hizo", señala. Cuidados Osvaldo dice que hacía tiempo que no respiraba tan bien como ahora. "En ocho días estoy prácticamente nuevo, así me siento", repite con alegría. Ahora, con la recuperación en proceso, el hombre empieza a pensar en lo que viene. Sabe que va a tener que cuidarse mucho. Por eso, cuando este miércoles le den el alta, no volverá inmediatamente al campo donde vive y trabaja. "Me quedo en Monte Cristo unos dos o tres meses, por el cuidado que tengo que tener. Tiene que ser estricto. No tengo que salir afuera, todo tiene que estar siempre bien cerradito, todo limpito", enumera los requerimientos de los médicos. El cirujano Roque Córdoba, quien estuvo a cargo de la intervención, dice que la evolución de Osvaldo fue muy buena. "Se le hizo una biopsia cardíaca. Es la forma en que se determina si hay rechazo, y no la hay", dice el profesional con 104 trasplantes similares en centros de salud de la ciudad de Córdoba. El médico explica que el trasplante cardíaco es el último recurso terapéutico para ciertas enfermedades del corazón como la que tenía el paciente que recibió el órgano. Se hace "cuando todos los recursos terapéuticos y quirúrgicos ya se agotaron", remarca. En esta etapa, Osvaldo tendrá que ser muy estricto con la medicación, además de hacerse controles por medio de biopsias y consultas clínicas semanales durante los dos primeros meses. "Va a poder hacer una vida absolutamente normal dentro de cuatro o seis meses", dice el doctor en Medicina y profesor de Cirugía de la UNC. Un trabajo de equipo Osvaldo agradece reiteradamente a las personas que hicieron posible su trasplante. "El equipo médico es algo bárbaro, muy bueno", repite una y otra vez. "Y a la familia del donante le agradezco todo… porque por ellos estoy vivo", exclama, emocionado. El hombre quiere dejar un mensaje claro para quienes lean su historia, pensando en que otras personas puedan tener la misma oportunidad que él tiene ahora: "Le pido a la gente que done órganos, porque salva muchas vidas". Lo dice entre sollozos y con el corazón latiendo de ganas de vivir a pleno.

