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Voluntad para que los jóvenes prevengan el virus del sida

En Jesús María, Ignacio Aguirre coordina el grupo Adolescentes Contra el Sida Aces, que trabaja en la prevención de la enfermedad desde hace 20 años.

25 de junio de 2012 a las 12:09 a. m.
Claudio Minoldo, Corresponsalía
Voluntad para que los jóvenes prevengan el virus del sida

Jesús María. La mejor campaña publicitaria para llegar al corazón de los jóvenes es la que ellos mismos puedan generar desde el boca a boca. Eso es lo que hace desde hace 20 años en Jesús María el grupo Adolescentes Contra el Sida (Aces), de la mano del bioquímico Ignacio Aguirre. Ayuda a prevenir el VIH-sida, invita a no discriminar y pone sobre la mesa de discusión la cuestión de la sexualidad durante la adolescencia. "El sida me dio una dimensión diferente de la palabra y se lo digo a los chicos. Soy afortunado en saber encontrar esa palabra que ayuda. No es muy fácil cuando uno piensa en el dolor que hay detrás, pero está bueno poder dimensionar la magnitud que esa palabra dicha en el momento justo", explica "Nacho" Aguirre sobre su mayor aprendizaje durante estas dos décadas de trabajo como voluntario en este proyecto.La principal motivación que lo llevó a formar el grupo fue saber que la epidemia se expandía con mayor facilidad entre los jóvenes y que esa expansión tenía una relación directa con la falta de información y de educación.Entonces, comenzó a convocar a adolescentes todos los viernes por la tarde en el colegio Sarmiento y a dialogar con ellos, como habla un padre con un hijo (o, al menos, como debiera) y también como habla un amigo más grande con otro más chico. Actores principales. "No podemos seguir pensando en los jóvenes nada más que como motor que lleva adelante la epidemia, como futuros potenciales infectados. Tenemos que pensarlos como actores principales en la prevención porque ellos tienen en sus pares un nivel de credibilidad que no tenemos los adultos ni tampoco ninguna campaña, por grande que sea. Esto puede ser más laborioso en tiempo y esfuerzo, pero es la apuesta", dice Nacho, coordinador de Aces. En todos estos años, Aces invitó a la reflexión mediante charlas en colegios, en obras de teatro, participando de congresos y cursos, distribuyendo folletos y preservativos, y discutiendo con los mayores respecto de la necesidad de hablar sobre estos temas y del derecho a ser informado y educado sobre los riesgos que traen aparejadas las infecciones de transmisión sexual."Cuando hace 20 años íbamos a un programa de televisión a hablar de sida nos miraban mal y se preguntaban: 'este tipo qué está haciendo con la cabeza de los chicos'. Hoy hay menos gente de ésa, aunque sigue habiendo", señala.Sobre un ejemplo, Aguirre defiende su tarea: "Hace poco, un hombre discutió conmigo y me terminó diciendo que iba a tener que rendirle cuentas al Todopoderoso. No tengo miedo a eso, pero me parece que hay un montón de gente que va tener que rendir cuentas por la inacción que tuvo frente a esto, ya que no hablar del tema es casi un crimen por inacción. Creer que porque no hablamos de esto los chicos no van a hacer algo o van a hacer las cosas de otra manera, me parece una locura. La calle, que fue la escuela de generaciones y generaciones, hoy está muy peligrosa. Entonces, dejar a un hijo librado a su suerte en esa escuela tan peligrosa es una locura. Yo no lo haría".Resulta imposible dimensionar hasta dónde llegaron los mensajes en favor de la vida que disparó Ignacio durante dos décadas, tiempo en el que se calcula que pasaron por las filas de Aces unos dos mil chicos y chicas de Jesús María, Colonia Caroya y Sinsacate."Me gustaría que el sida no existiera. Pero no es así. Y esto me atrapó y me hizo sentir algo que estaría bueno que todos sintieran: percibirme útil para mucha gente, para muchos chicos", señala Aguirre.