Alimentación. La verdura de invierno que ayuda a la digestión, aporta fibra y casi no tiene calorías
Con la llegada de las bajas temperaturas vuelve a ocupar un lugar destacado en la mesa. Aunque hoy puede encontrarse durante todo el año, esta hortaliza alcanza su mejor momento entre otoño e invierno, cuando ofrece mayor calidad, sabor y frescura.
Con la llegada de la época más fría del año, la escarola releva a la lechuga tan propia de las ensaladas. Aunque está disponible en cualquier momento del año, es especialmente habitual en los meses de más frío. Son numerosas sus propiedades y beneficios para la salud.
Su característico gusto levemente amargo la diferencia de otras hojas verdes y la convierte en una opción nutritiva para quienes buscan sumar más vegetales a la alimentación diaria.
Por qué la escarola es una aliada de la salud

La escarola está compuesta en gran parte por agua, lo que la convierte en un alimento de bajo aporte calórico y muy útil para quienes buscan una alimentación equilibrada. Además, aporta:
- Fibra dietaria.
- Vitamina C.
- Ácido fólico (vitamina B9).
- Potasio.
- Fósforo.
- Calcio.
- Hierro.
Gracias a esta combinación de nutrientes, contribuye a mejorar la calidad nutricional de las comidas sin sumar demasiadas calorías.
Un alimento que favorece la digestión
Uno de los rasgos más distintivos de la escarola es su sabor amargo, generado por compuestos naturales que estimulan la producción de jugos digestivos.
Según especialistas en nutrición, estas sustancias pueden favorecer la digestión y ayudar a estimular el apetito, especialmente en personas con menor interés por la comida durante ciertas etapas de la vida.
Una fuente interesante de fibra
La fibra es uno de los componentes más destacados de esta hortaliza. Su consumo habitual puede colaborar con:
- El tránsito intestinal.
- La sensación de saciedad.
- El control de los niveles de glucosa.
- Una alimentación más equilibrada.
Por este motivo, suele recomendarse como parte de una dieta rica en vegetales y alimentos frescos.
El aporte de vitamina C y ácido fólico
La escarola también contiene vitamina C, un nutriente clave para el funcionamiento del sistema inmunológico y la protección celular.
Por otra parte, aporta ácido fólico, una vitamina especialmente importante durante el embarazo porque participa en procesos fundamentales para el desarrollo fetal.
Sus antioxidantes, otro de sus puntos fuertes
Además de vitaminas y minerales, la escarola contiene compuestos antioxidantes naturales.
Estas sustancias ayudan a combatir el estrés oxidativo generado por los radicales libres y forman parte de una alimentación asociada a una mejor salud general.

Cómo elegir una buena escarola
Al momento de comprarla, los especialistas recomiendan observar que:
- Las hojas estén firmes y compactas.
- Tenga un color verde intenso.
- No presente zonas secas o marchitas.
- Mantenga una apariencia fresca.
Una escarola demasiado abierta o con hojas deterioradas puede indicar que lleva varios días cosechada.
Formas simples de incorporarla a las comidas

La opción más habitual es consumirla en ensaladas, aunque también puede utilizarse en preparaciones calientes durante el invierno. Algunas combinaciones recomendadas son:
- Escarola y granada. El dulzor natural de la fruta ayuda a equilibrar el característico amargor de la hoja.
- Escarola con frutos secos. Aporta textura y grasas saludables.
- Sopas y preparaciones calientes. Una alternativa menos conocida, pero ideal para los días fríos.
Un vegetal de temporada que vale la pena redescubrir
Los nutricionistas coinciden en que priorizar alimentos de estación suele traducirse en mejor sabor, mayor frescura y precios más accesibles.
Y la escarola aparece como una de las verduras más interesantes del invierno: ligera, versátil y con un perfil nutricional que la convierte en una gran aliada para enriquecer la alimentación cotidiana.



