Un consenso de expertos y organismos
El Gobierno de la Provincia de Córdoba y el Indec, pondrán hoy en la calle alrededor de 60 mil personas para ejecutar y completar el censo. Fernando Ferrero.
El Gobierno de la Provincia de Córdoba, a través de la Gerencia de Estadísticas, y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) pondrán hoy en la calle alrededor de 60 mil personas para ejecutar y completar en el corto lapso de un día las entrevistas a algo más de tres millones de personas que habitan el suelo de esta provincia. Si bien es cierto que en lo atinente a su estructura interna el censo no es ciertamente una operación muy compleja, sí lo es en cambio todo lo relacionado con los detalles organizativos y funcionales del operativo, ya que simples errores u omisiones en la logística del emprendimiento pueden significar pérdidas irreparables en los resultados finalesAsí ocurrió en años recientes en censos de población llevados a cabo por algunas provincias argentinas, las cuales –producto del apuro o la improvisación– optaron por no asentarse en las normas internacionales que tradicionalmente orientan y regulan esta materia. Porque es preciso destacar que –más allá de cualquier consideración de tipo coyuntural o circunstancial– un censo nacional no surge a consecuencia del capricho o del interés del gobernante de turno sino que resulta del consenso y la aprobación de numerosos expertos pertenecientes a órganos supranacionales como son la Unión Panamericana, la Oficina de Estadística de Naciones Unidas, el Instituto Interamericano de Estadística (Iasi), el Centro de Estudios Demográficos de Naciones Unidas, etcétera. Asimismo, a contrapelo de algunos malentendidos, el censo nacional es una operación estrictamente anónima, no se registran nombres ni direcciones, ni existe la posibilidad de identificar a posteriori a los que responden cualquier cédula censal. Esto viene a cuento para aventar los temores de que el censo nacional sirva para registrar o localizar residencialmente a determinados segmentos sociales en función de razas, credos o ideologías; éstas últimas contrarias al pensamiento del gobierno de turno, reiterando aquella lúgubre experiencia de los años '30 en la Alemania nazi. Allí, un censo nacional sirvió para identificar y localizar a buena parte de los miembros de la comunidad judía y años más tarde para ejecutar el genocidio de la Segunda Guerra Mundial, más conocido como el Holocausto. Balance. Lejos de un mero recuento de personas y viviendas, los censos nacionales constituyen una especie de balance social donde en cada decenio se pueden censurar los resultados de las políticas nacionales, provinciales y municipales en las áreas de educación, salud, vivienda, empleo y pobreza, entre otros indicadores micro y macro sociales. De igual manera, además de servir para el recálculo de las coparticipaciones provinciales y/o municipales, los censos nacionales son útiles también para recategorizar localidades y pueblos del interior, elevándolos a jerarquías institucionales de tenor superior conforme a los nuevos niveles poblacionales detectados a través del censo.

