Orden. El truco japonés para ganar espacio en el placard cuando llegan los abrigos
La rotación estacional, inspirada en un método japonés, permite liberar hasta un 30% de espacio en el placard y ordenar mejor los abrigos de invierno.
Con la llegada del frío, el placard vuelve a llenarse de abrigos, pulóveres y prendas voluminosas. El cambio de estación suele convertir el ropero en un espacio saturado, donde la ropa se aprieta y pierde forma.
Sin embargo, especialistas en organización aseguran que el problema no siempre es la falta de lugar, sino la forma de administrarlo.
En Japón, donde los hogares suelen ser pequeños, la organización se concibe como un ejercicio de selección y calma visual. De esa lógica surge el método que muchos conocen como el “truco japonés”, una técnica que propone ordenar por rotación y reducir lo visible a lo esencial.
Rotar las prendas: la clave del método japonés

La filosofía, popularizada por la experta en orden Marie Kondo, se basa en una idea simple: conservar a mano sólo lo que se usa en la temporada y guardar el resto hasta que vuelva a ser necesario. Aplicada al ropero implica armar un “armario cápsula” estacional, compuesto por pocas prendas, combinables y de uso frecuente.
En otoño, esto significa mantener a la vista abrigos finos, chaquetas y parkas ligeras, mientras que las prendas más gruesas pueden seguir guardadas hasta los meses de mayor frío.
Este sistema libera espacio visual, facilita elegir qué ponerse y permite detectar qué prendas están repetidas o ya no se usan.
Revisar, seleccionar y reorganizar

La técnica sugiere revisar el armario en cada cambio de estación y separar tres grupos: lo que se usa, lo que no se usó en meses y lo que se debe guardar para más adelante. No se trata de tener menos ropa, sino de ver mejor la que ya está.
Según especialistas, esta reorganización periódica ayuda a mantener el orden y evitar que las prendas se acumulen sin necesidad.
Cómo ganar espacio para los abrigos

Una vez completada la selección, el paso siguiente es optimizar el espacio disponible. Algunas prácticas sencillas pueden liberar hasta un 30% más de capacidad en el armario:
- Perchas finas o de terciopelo: ocupan menos espacio y evitan que los abrigos se resbalen.
- Perchas en cascada: permiten colgar varias prendas en vertical uniendo una percha con otra mediante un gancho.
- Ordenar por grosor y uso: los abrigos finos al frente; los más voluminosos, al fondo.
- Aprovechar la altura: cajas o fundas de tela en los estantes superiores para guardar las prendas que recién se usarán en pleno invierno.
Estos ajustes permiten que el armario “respire”, hacen más simple la rutina diaria y evitan la sensación de desorden típica del otoño-invierno.
El enfoque japonés no apunta sólo al orden, sino a mejorar la convivencia con el espacio disponible. Reducir lo visible, rotar lo que no se usa y guardar con intención permite que las prendas duren más y que el ropero funcione mejor.



