Por tres meses locos que vamos a vivir
Los carteles anuncian que, para entonces, el Carnaval de Río se trasladará a San Luis. Rosa Bertino.
El (mal llamado) populismo tiene aristas rayanas en el fetichismo. Por ejemplo, no se puede criticar la farra corrida. Quien lo haga será tildado de asocial, y de no saber compartir la alegría del pueblo. A todo esto, hace como tres meses que "el pueblo" anda de joda. Empezó a fines de diciembre, con los festivales, y terminará a fines de marzo, cuando los carnavales acaben de una vez. Pero nunca falta un transgresor. Bajo el seudónimo "Juan del Sur", un cronista rioplatense desempolvó unos versos del célebre escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti (1920-2009), a quien nadie podrá negarle su auténtica veta popular. El poema pide " … defender la alegría como un destino / defenderla del fuego y de los bomberos /de los suicidas y de los homicidas / de las vacaciones y del agobio/de la obligación de estar alegres". La cita es muy oportuna, porque luego abre juicio sobre el "Carnaval interminable" que se extiende por Buenos Aires, su conurbano, y Montevideo. El cronista no lo encuentra "heroico" ni "resistente", sino una versión actualizada del pan y circo de los romanos. Corso y choripán. A lo mejor "Juan" cree que es un fenómeno portuario, asociado a murgas y candombes, y a la cultura afro-charrúa. En plena mediterraneidad, el "carnavalismo" arrancó a principios de febrero (Unquillo y otras localidades serranas), y se extenderá hasta el próximo feriado extra largo (24 y 25 de marzo). Los carteles anuncian que, para entonces, el Carnaval de Río se trasladará a San Luis. Esto le puede caer mal a la gente de Gualeguaychú, que cada año suspende el sufrimiento que le ocasiona la planta de Botnia, con tal de imponer sus corsos. Pero no hay caso: el Carnaval es brasileño. La mismísima Aleida Guevara encabezó una escuadra, con la efigie de su barbado papá, que desfiló por Florianópolis y Porto Alegre haciendo publicidad para el régimen cubano. ¿Será otra señal de apertura? Qué mundo este, Señor … Ganancias extra. Ya que estamos, recordemos que las carnes tolendas son, efectivamente, una gran fiesta popular consagrada por la Iglesia. Pero duraba cuatro días, a lo sumo una semanita corta, que concluía en el Miércoles de Ceniza, dando paso a la Cuaresma, el ayuno y la oración. Eso fue el miércoles pasado, y no hay indicios de lavado de almas y pies. Estos quedarán destruidos, de tanto desfile y maraca. "¿Quién trabaja, en este país? ¿Y cuándo lo hace?", se amargó un puestero. El feriado del martes lo privó de la mitad de su venta semanal. Hay gente que vive al día, o con gastos fijos que nadie le va a sufragar. Sin duda, también hay ganancias, para el sector relacionado con el ocio, y para las propias comunas. En el caso de San Luis, bien podrían donarlas a la salud pública, como hacía Unquillo años atrás. A cada rato se ven pintadas denunciando el malestar sanitario en la provincia puntana. Pero para qué afligirse, habiendo tantos días y motivos para divertirse.

