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Transparencia, a cambio de debilitar el cogobierno

La legitimidad que adquirirá un rector votado por 150 mil electores profundizará otro modo de relación con la comunidad universitaria. Y eso no será gratuito para el sistema de cogobierno.

18 de septiembre de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Transparencia, a cambio de debilitar el cogobierno

El cogobierno es la esencia del ejercicio del poder en las universidades públicas. No son los rectores ni los decanos los que puedan arrogarse por sí solos la autoridad; comparten esa atribución con los claustros docente, estudiantil, de egresados y no docente.Las decisiones de una universidad o de una facultad son colegiadas. Es decir, tomarlas es una atribución de los consejos superiores o de los consejos directivos.Este sistema tiene la virtud de poder consensuar o debatir las políticas que llevarán adelante las instituciones universitarias.El defecto es que estos órganos de gobierno suelen ser presas fáciles para la manipulación. De hecho, no son pocas las sospechas sobre voluntades cooptadas a cambio de prebendas. En realidad, a distinta escala, estos cuerpos colegiados sufren las mismas presiones que las legislaturas provinciales o el Congreso de la Nación a la hora de aprobar leyes.Del mismo modo, la Asamblea Universitaria, el máximo órgano de gobierno que tienen las universidades, desafortunadamente suele ser noticia por las sospechas de manipulación a la hora de elegir rector. Cruzar límites Francisco Tamarit, rector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), se dio cuenta de que la bochornosa imagen que dio la Casa de Trejo en la última elección de sus máximas autoridades no podía repetirse. Por eso, al minuto siguiente de haber sido ungido rector de la UNC, en abril de 2013, Tamarit prometió que su sucesor iba a ser elegido por voto directo.Y en eso está. Sus operadores políticos ya lograron convencer a ocho de las 13 facultades, pero confían en que el proyecto de elección directa finalmente será aprobado en un plazo máximo de seis meses. Letra chica El oficialismo ha vuelto a poner en consideración el viejo proyecto de elección directa que ya supo presentar la entonces rectora Carolina Scotto, pero que no logró plasmar en una Asamblea Universitaria. La iniciativa pondera doblemente el voto de la comunidad universitaria: por claustro y por facultad. En el primer caso, el que más peso tendrá será el de los docentes, y los estudiantes seguirán siendo la segunda fuerza. En eso no hay demasiadas diferencias, salvo que los dirigentes estudiantiles siempre pugnan por tener más poder de decisión. Lo que hace ruido a la oposición, encarnada hoy por Franja Morada, es la ponderación por facultad. Sus dirigentes no están convencidos de que los votos de facultades masivas como Derecho o Ciencias Médicas deban tener el mismo valor que los de una más pequeña, como Famaf."Mil votos no pueden tener el mismo peso que 30, que es lo que va a ocurrir. Y en ese caso, manipular 30 votos será mucho más fácil", señaló un encumbrado dirigente "morado".La otra cuestión que plantea el radicalismo universitario es que, en pos de dar transparencia a la elección de rector, se debilitaría el sistema de cogobierno.Sin dudas, la legitimidad que adquirirá un rector votado por 150 mil electores profundizará otro modo de relación con la comunidad universitaria.Si eso es bueno o malo, el tiempo lo dirá.