Empleo. El 46% de los profesionales en Córdoba tiene más de un trabajo para sostener sus ingresos

El último informe de Fepuc muestra un mercado laboral cada vez más fragmentado, con menos estabilidad y más dependencia de múltiples actividades para llegar a fin de mes.

29 de abril de 2026 a las 04:56 p. m.
El 46% de los profesionales en Córdoba tiene más de un trabajo para sostener sus ingresos
Imagen ilustrativa. El 46% de los profesionales en Córdoba tiene más de un trabajo para sostener sus ingresos.

En Córdoba, tener un solo trabajo ya no alcanza. Casi la mitad de los profesionales combina dos o más actividades para sostener sus ingresos, en un escenario laboral cada vez más fragmentado, flexible y con menos estabilidad.

Así lo revela el último informe del Observatorio de la Federación de Profesionales de Córdoba (Fepuc), que analiza la evolución del empleo entre 2017 y 2025 y muestra un cambio profundo en la forma en que se construyen las trayectorias laborales.

El dato es contundente: el 46% de los profesionales tiene más de un trabajo, un crecimiento significativo respecto del 38% registrado ocho años atrás.

Esta multiplicación de ocupaciones aparece como una estrategia para compensar ingresos, pero también implica jornadas más extensas, mayor desgaste y dificultades para organizar la vida cotidiana.

Lejos de la imagen tradicional del profesional con empleo estable, el informe describe un escenario en el que predomina lo que define como un “rompecabezas contractual”: combinaciones de trabajo en relación de dependencia, monotributo, facturación independiente e incluso becas o contratos temporales.

Por otro lado, algunos porcentajes arrojan mejores resultados respecto al resto de los sectores: el empleo informal en este sector es de apenas el 2,7%, frente al 43,2% de la economía en general. También en desempleo: mientras en la economía en su conjunto la desocupación alcanzó el 7,5%, en el sector profesional no supera el 1,5%.

"Debido a estas características, los cambios no se manifiestan en la falta de trabajo, sino en la forma en que se realiza el ejercicio profesional, indicaron desde Fepuc.

Un solo ingreso, cada vez menos frecuente

Solo el 20% de los profesionales percibe ingresos exclusivamente a través de un salario formal. El resto depende de esquemas mixtos o directamente de múltiples fuentes laborales.

En este contexto, la estabilidad laboral se vuelve una excepción. Apenas el 37% logra cierto equilibrio combinando distintas modalidades de trabajo, mientras que el resto enfrenta trayectorias fragmentadas y con menor previsibilidad.

El cambio se vincula con una caída sostenida del empleo en relación de dependencia. En 2017 representaba el 36% del trabajo profesional; en 2025 cayó al 20%.

En paralelo, crecieron las formas híbridas de contratación, como el monotributo en condiciones de subordinación, que pasó del 8% al 21%.

Se trata de profesionales que facturan como independientes pero trabajan bajo reglas similares a las de un empleo formal, sin acceder a derechos laborales como licencias, cobertura o estabilidad.

Más horas o menos trabajo: la tensión del tiempo

El multiempleo convive con otra paradoja: mientras una parte de los profesionales acumula jornadas extensas, otra no logra completar las horas de trabajo que necesita.

El 31% trabaja menos de 35 horas semanales y busca sumar actividad, lo que evidencia un fenómeno de subocupación estructural que triplica el promedio general de la economía.

En el extremo opuesto, el 41% supera las 10 horas diarias de trabajo. Esta sobrecarga aparece como respuesta a la caída del valor de los honorarios: cuando el ingreso por hora se reduce, la única forma de sostener ingresos es trabajar más.

El resultado es un escenario de desgaste. Solo el 37% de los profesionales se declara conforme con su jornada laboral.

Ingresos presionados y riesgo individual

Detrás del multiempleo aparece otro dato clave: la presión sobre los ingresos. La mitad de los profesionales gana menos de $1.500.000 mensuales y el 72% no supera los $2.000.000.

La necesidad de combinar trabajos no solo responde a la falta de estabilidad, sino también a la dificultad para alcanzar niveles de ingreso suficientes con una sola actividad.

Además, el informe advierte sobre un cambio estructural: la transferencia del riesgo desde las instituciones hacia los individuos.

Hoy, aspectos como ingresos, estabilidad o protección social dependen cada vez más de decisiones personales y menos de marcos colectivos.

El 42% de los profesionales define sus ingresos en negociaciones individuales con empleadores, en contextos de clara asimetría.

Jóvenes: la precariedad como punto de partida

El fenómeno del multiempleo impacta con mayor fuerza en las nuevas generaciones. Entre los menores de 40 años, el 21% trabaja bajo formas de dependencia encubierta, una modalidad que combina exigencias de empleo formal sin derechos asociados.

Para quienes recién se insertan en el mercado laboral, la precariedad ya no es una excepción sino la puerta de entrada.

En este escenario, el trabajo profesional se redefine: menos estabilidad, más autonomía forzada y una creciente necesidad de sostener múltiples actividades al mismo tiempo. Una transformación que, lejos de resolverse en la cantidad de empleo, pone en discusión la calidad y las condiciones en las que se trabaja.