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Trabajar donde se ven "todas las miserias humanas"

Silvia Paulini trabaja desde hace casi 10 años como médica legista de la Secretaría Científica de la Policía Judicial.

11 de junio de 2012 a las 12:15 a. m.
Trabajar donde se ven "todas las miserias humanas"

Durante extensas noches que terminan a la mañana, a plena luz del sol, cada guardia se transforma en salida impensada: crímenes, choques fatales, suicidios, violencia urbana, y de nuevo en los consultorios para la revisión de los heridos... Ir de un punto a otro de la ciudad e incluso a otras localidades de la provincia, viajes interminables de los que regresan, por lo general, en un silencio casi absoluto, intentando comprender por qué nos maltratamos tanto (ver El detrás de escena para esclarecer el crimen)."Buscando en nuestro interior una explicación que no se encuentra, no hay explicación posible o forma alguna de entender qué lleva a un ser humano a cometer crímenes tan atroces. Quienes trabajamos en el lugar del hecho o escena del crimen, no sólo debemos lidiar con una muerte inexplicable, tratando de abstraernos para poder realizar nuestro trabajo (recolección de pruebas, investigando el mecanismo productor de la misma) y no cargamos con el dolor y la angustia de los familiares de las víctimas. Aunque como mujer, madre, hermana, amiga, como ser humano no se puede permanecer indiferente", cuenta Paulini.¿Cómo se hace para superar o sobrellevar esto? "Cada uno tiene sus propios métodos, algunos con apoyo psicológico, otros realmente no lo sé... Sí sé lo que aprendí a hacer yo.

Luego de una larga noche de guardia donde se han visto todas las miserias humanas, en la se ha escuchado lo inimaginable, después de haber visto que la realidad supera ampliamente la ficción, llego a casa, una ducha y salgo a caminar por algún lugar donde pueda sentir el viento, el frío o calor en el rostro, donde pueda ver mucho verde, un cielo azul. Entonces regreso, pero sin las imágenes de lo trabajado, y es ahí cuando pienso que no todo lo rojo es sangre ni todo lo negro es muerte. Sintiéndome más liviana puedo decirle a los míos que todo está bien, tratando de no transmitir lo vivido, porque en ultima instancia es el trabajo que elegí, para el cual me preparé".Paulini, al repasar algunos casos en los que le tocó intervenir, termina sintetizando la violencia en Córdoba durante la última década. Recuerda el espanto del departamento de barrio Cerveceros, de la ciudad de Córdoba, donde el 14 de febrero de 2006, un ex policía, Rosario Cándido González, ejecutó a sus cuatro pequeños hijos antes de quitarse la vida. "Eso fue una locura", resume mientras a su mente regresa aquel cuadro sórdido.Paulini también fue clave para que se develara que lo que parecía ser un suicidio terminara siendo un homicidio. El 26 de marzo de 2008, la fisioterapeuta Marisel Pons fue encontrada ahorcada en su domicilio de Hernando. Dos años después, su ex marido, Oscar Dávila, fue condenado a prisión perpetua.