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En tiempos de inflación, de todo se sospecha

Luego de un año sin sobresaltos en materia financiera, suena políticamente correcto que la Provincia sume una bendición más al bienvenido programa la Asignación Universal por Hijo. Laura González.

28 de enero de 2011 a las 12:01 a. m.
En tiempos de inflación, de todo se sospecha

Luego de un año sin sobresaltos en materia financiera (se giraron los fondos para la Caja de Jubilaciones y se refinanció la deuda provincial), suena políticamente correcto que la Provincia sume una bendición más al bienvenido programa la Asignación Universal por Hijo que instrumenta el Gobierno nacional. En Córdoba beneficia a 259 mil chicos, el 24 por ciento de todos los chicos que tienen menos de 18 años, según el Censo 2008. La asignación explica cabalmente el aumento de la matrícula en la escuela, ya que es unrequisito para percibir el beneficio demostrar la asistencia al colegio público.Pero no tiene demasiada lógica pensar en que, luego de un año en que los alimentos subieron entre 40 y 95 por ciento, hay menos chicos en comedores barriales porque están cobrando el subsidio que paga la Anses. De hecho, este diario consultó a nueve y en ninguno pasa eso.La asignación nació en diciembre de 2009 con 180 pesos por hijo, aunque el titular percibe en mano 144 pesos. Al resto lo cobra todo junto al año, cuando acredite vacunas y escuela. En ese entonces, una pareja con dos hijos podía comprar el equivalente al 105 por ciento de una Canasta Básica Alimentaria (de 273,10 pesos, medida por Fiel). Un año después, pese a queel subsidio subió a 220 pesos en septiembre, la misma familia podía comprar apenas el 88 por ciento de esa misma canasta. El paquete de alimentos básicos trepó 33 por ciento en el año. Es decir que, pese al esfuerzo fiscal que significa el programa, esa familia es todavía más indigente de lo que era antes. Supongamos que ese hogar tiene otros ingresos, estables o esporádicos. En Córdoba, la mitad de los hogares percibe menos de 3.000 pesos al mes. Pero en el sector más vulnerable (el 10 por ciento más pobre) el ingreso es de 658 pesos: 22 pesos diarios para todo. En los hogares donde lo que sobran son carencias, es difícil que una familia desista de la posibilidad de llevar a su niño a un comedor por tener un subsidio que se deterioró 16 por ciento por efecto de la inflación.