"Temo que con esto se corte antes la vida"
Mercedes acaba de sepultar un sobrinito. Tenía 3 años y medio y dos trasplantes de médula que fracasaron.
Mercedes acaba de sepultar un sobrinito. Tenía 3 años y medio y dos trasplantes de médula que fracasaron. Los médicos explicaron que no habías chances de sobrevivir a un tercer trasplante. Los papás eligieron que no sufra más. Y lo acompañaron cuatro días abrazándolo en su camita hasta que se apagó. Mercedes está acostumbrada a codearse con la vida y con la muerte. Es madre de 12 hijos –"uno por uno y del mismo padre", aclara con sus ojos bellos– y, cuando vivía en zona rural, eligió ser voluntaria cuidando a los prematuros. Ahora acompaña a enfermos terminales que están solos en su camino hacia la muerte. "Me parecía que los dos extremos de la vida merecían mi agradecimiento por tanta fecundidad que Dios me ha regalado", relata.Trabaja como voluntaria desde hace 11 años en La Casa de la Bondad, adonde concurre un día entero y algunas noches. Tomados de su mano, acompañó en la despedida de la vida a más de 20 personas "hasta que se corta la respiración, haciéndole un cariño y rezando al lado de él diciéndole 'ya llegó tu hora, andá con Dios'".No está del todo de acuerdo con el proyecto que el Congreso convirtió anoche en ley. "Hay que cuidar la vida con dignidad hasta el final", subraya.Hace especial énfasis en los cuidados paliativos que le garanticen a la persona un marco de dignidad y afecto. "Tengo la sensación de que con esta ley se podrá cortar la vida antes de tiempo para que esa persona ya no sea más una carga para la familia o para el Estado", dice."Hay gente que con los cuidados paliativos ha vivido un año, acomodó sus sentimientos y se despidió de toda su familia", relata. "Yo no desenchufaría a Camila. Consagraría mi vida a estar a su lado, hasta que la vida de ella diga ya no más", dice.

