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Evolución. Sorprendente descubrimiento en la familia vegetal: el inesperado pariente de la papa

Así se resolvió un misterio científico clave sobre uno de los alimentos más consumidos del mundo.

01 de agosto de 2025 a las 09:20 a. m.
Sorprendente descubrimiento en la familia vegetal: el inesperado pariente de la papa
El tomate y la papa, aunque parecen muy distintos, comparten un ancestro común que cambió para siempre la historia de la agricultura. (Europa Press)

Aunque hoy parezcan muy diferentes, la papa y el tomate comparten más que una familia botánica. Un nuevo estudio liderado por la Academia China de Ciencias Agrícolas, publicado en la revista Cell, revela que hace aproximadamente 9 millones de años ambas especies protagonizaron un cruce natural en estado silvestre que dio origen a las primeras papas con tubérculo.

Los investigadores analizaron más de 500 genomas, incluidos 450 de papas cultivadas y 56 de especies silvestres, lo que representa la base de datos más completa sobre papas silvestres realizada hasta la fecha. El hallazgo resuelve una de las incógnitas más debatidas por los botánicos: el verdadero origen de las papas modernas.

El “interruptor genético” del tomate que activó el tubérculo

El estudio identificó dos genes esenciales en la formación del tubérculo: uno proveniente del tomate y otro de una especie chilena llamada Etuberosum. El gen SP6A, heredado del tomate, funciona como un interruptor que le indica a la planta cuándo formar el tubérculo. El gen IT1, del linaje Etuberosum, controla el crecimiento subterráneo de los tallos.

“Sin estos genes clave, la papa simplemente no existiría tal como la conocemos”, explicó Zhiyang Zhang, del Instituto de Genómica Agrícola de Shenzhen. Este avance genético fue fundamental para que la especie se adaptara al entorno montañoso de los Andes.

Un tubérculo que cambió la historia de la agricultura

El surgimiento del tubérculo no solo fue una innovación evolutiva: también fue una ventaja adaptativa. Al poder almacenar nutrientes bajo tierra, las primeras papas resistieron condiciones climáticas extremas, sobrevivieron sin semillas ni polinización y colonizaron desde pastizales templados hasta las alturas frías de América del Sur.

“Esta adaptación permitió una explosión de nuevas especies y una enorme diversidad genética que sigue presente hoy”, destacó Sanwen Huang, autor principal del estudio. La papa, uno de los cultivos más importantes del mundo, ahora tiene una historia de origen tan fascinante como su impacto global.

Este descubrimiento no solo conecta dos alimentos básicos en nuestra dieta, sino que también ilustra cómo la evolución y la genética pueden entrelazarse para dar lugar a especies completamente nuevas.