Temas del día:

¿Sólo una cuestión de fusibles?

Alguien tenía que pagar por las dilaciones 
–en el mejor de los casos– cuya responsabilidad es siempre mucho más amplia y compartida que los fusibles que necesitan para recomponerse. Edgardo Litvinoff.

18 de abril de 2013 a las 12:02 p. m.
¿Sólo una cuestión de fusibles?

Era sólo cuestión de tiempo. Días, horas. Alguien tenía que pagar por las dilaciones –en el mejor de los casos– cuya responsabilidad es siempre mucho más amplia y compartida que los fusibles que necesitan para recomponerse. Por eso, vale la pena no confundirse: más allá de las inobjetables imágenes que desataron el escándalo por el estado del complejo psiquiátrico del Hospital de Bell Ville, la crisis en la salud mental de Córdoba viene siendo más anunciada que las obras que se publicitan para mitigarla.Desde la comunidad, diversos sectores bellvillenses reclamaban más recursos y obras para la Colonia Alborada, al menos desde hace un año. Trabajadores de varios centros de salud alertan hace tiempo sobre el estado de los establecimientos. La Mesa Permanente de Salud Mental, integrada por profesionales, docentes y asociaciones intermedias, es lapidaria desde 2011 por el escaso avance de la Ley de Salud Mental y la falta de recursos para implementarla. Y varios legisladores se cansaron de presentar pedidos de informes.Por otro lado, desde el sector provincial, la primera gestión que ingresó con el gobierno de De la Sota, a fines de 2011, duró en su cargo… tres meses. Se fue tras presentar un diagnóstico sombrío de la situación, que no obtuvo respuesta.Pero la mayoría de los funcionarios –como el hasta ayer titular del área, Osvaldo Navarro, y el actual jefe de Gabinete, Oscar González– integran de alguna manera el Gobierno desde hace 10 años. El canal 2 de Bell Ville mostró estos días imágenes de archivo de hace una década, con las promesas realizadas entonces para el hospital Ceballos. Y las caras no han cambiado mucho. Ni el hospital Ceballos.El alcance mediático de la difusión de las imágenes y las denuncias en la Justicia –cuya investigación recién se activó hace una semana, tras la publicación de este diario– provocaron al final lo que se suponía que iba suceder. Faltaba ver hasta dónde saltarían los fusibles.De todas formas, difícil que sólo con esto se logre recomponer la situación del área, más allá de la imagen superficial.Los pingos se verán ahora en otra cancha.