Sin aumento, a pesar de las promesas
pero los esfuerzos y la preocupación no parecen extenderse al paso siguiente del desarrollo de un niño: su alimentación. Laura Leonelli Morey.
El Gobierno provincial anunció el lunes pasado, con bombos y platillos, un plan para reducir la mortalidad infantil. Es una excelente noticia, claro, pero los esfuerzos y la preocupación no parecen extenderse al paso siguiente del desarrollo de un niño: su alimentación. Si los pequeños no reciben una nutrición adecuada en los primeros años de vida, jamás recuperarán la posibilidad de un pleno desarrollo intelectual. Pero eso no es tan fácil de medir como otras variables y, entonces, es más fácil que la inacción pase inadvertida.No habría que olvidar algunas definiciones de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación): "Es difícil pensar que una persona con hambre podrá superar la línea de pobreza; el hambre reduce la productividad laboral, aumenta la susceptibilidad a las enfermedades e inhibe la toma de riesgos para acciones productivas de mayor rentabilidad". Pilares. Los comedores infantiles son las entidades que día tras día luchan contra esa hambre y las desigualdades que las autoridades parecen no priorizar. Son los pilares casi invisibles que se encargan, en especial, de la alimentación de niños de entre 0 y 5 años, quienes –como no están escolarizados– no son beneficiarios del Paicor. En 2010 hubo aumentos –con razón, sin duda– de los sueldos de todos los empleados públicos provinciales.Además, en una provincia en donde se construye un Centro Cívico acorde con un país rico (costará 446 millones de pesos), una obra que todos podrán ver, admirar y, claro, asociar con un Gobierno en particular, los comedores comunitarios, ocultos en los barrios más necesitados, reciben apenas 3,60 pesos por ración.Estas asociaciones obtuvieron el último aumento en marzo, a pesar de que entre ese mes y noviembre de 2010 la inflación de la canasta familiar relevada por este diario fue del 18 por ciento, y a pesar de las promesas del entonces y actual ministro de Desarrollo Social, Juan Carlos Massei, por las que se comprometió a ajustar la ayuda económica de manera trimestral. Ya pasaron casi nueve meses de ese anuncio.

