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Sigue la veda de buenas noticias

Da miedo prender la tele. Ni una buena noticia. Piedra y palo por todas partes, como si la mala onda se hubiera apropiado del planeta. Rosa Bertino.

06 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
Rosa Bertino (Especial)
Sigue la veda de buenas noticias

Da miedo prender la tele. Ni una buena noticia. Piedra y palo por todas partes, como si la mala onda se hubiera apropiado del planeta. El único beso a la vista es el que se darán Tinelli y "la Coki", cuando el rating lo decida. Cuando al programa rival le esté yendo bien, ellos se chantarán un pico de aquellos. En cambio, dado que un ósculo de Susana Giménez no cotiza tan alto, la producción tuvo que desembolsar un millón de pesos para "calentar" la pantalla. Si pusiéramos plata en resolver cuestiones básicas, no andaríamos a las patadas. Pero está todo mal repartido; eso es lo que pasa. Aunque las puebladas actuales ya no son tan espontáneas o inocentes, la de Jujuy se asienta sobre una base concreta. Centenares de familias no tienen dónde vivir, en una de las provincias más despobladas del país. Argentina dispone de 2.780.000 kilómetros cuadrados, para alrededor de 42 millones de habitantes. La densidad es bajísima: 14 habitantes por km2. Inglaterra tiene casi 400, y mucho más resuelto el problema habitacional en las clases medias y bajas. O sea, el problema está en la cabeza, no en los pies. El advenimiento de la TV y el entretenimiento masivo alentó las profecías acerca del fin de la revuelta social, aquella que signó los años 1960/70. ¿Quién iba a salir a protestar pudiendo quedarse en casa, comiendo pururú y viendo un partido o una novela? Pues parece que se acabó la era del "achanchamiento", porque la tele ya aburre y porque la cosa se puso verde. La "caja boba" no ejerce el influjo de otrora ni ha logrado impedir el regreso de la iracundia. Hay líos en todas partes, y aniversarios poco festejados. Aunque no es consuelo, al menos sirve de argumento frente a los que se obstinan en vernos como "los peores del grado". Hace menos de un año, el chileno Sebastián Piñera rescataba mineros y estaba en la cima de la popularidad. Ahora no sabe dónde meterse, con tantos estudiantes más enojados que un manifestante egipcio. A Barack Obama el default le sacó canas prematuras y con ellas sopló las 50 velitas de su torta de cumpleaños. No es para menos: Estados Unidos es "el país más endeudado en la historia". A los "indignados" españoles que aún quedaban en la Puerta del Sol, los corrieron con mangueras y gases. La "dorada" década de 1990 se está descascarando.