La siesta, una saludable alternativa al caos
Si usted siente que está por explotar y no necesita que le expliquen a qué se debe, tenga paciencia. Al final, le daremos una aspirina. Rosa Bertino.
Querido lector, si usted siente que está por explotar y no necesita que le expliquen a qué se debe, tenga paciencia. Al final, le daremos una aspirina. Esta semana hemos vuelto a sentir que a la realidad le falta un tornillo. Si ya nos sentíamos acéfalos de autoridad municipal, ahora se suma la provincia. En una ciudad como Córdoba, la salud pública está paralizada desde hace 50 días. En el interior, lleva más tiempo, pero como el goteo fue prolongado, no se nota tanto. Cuánto hace que familias enteras acampan cerca de sanatorios y hospitales, porque tienen un familiar con enfermedad crónica o compleja. O buscando atención especializada. Vienen de todas partes, desde Río Segundo a Catamarca o La Rioja. Algunos vecinos los corren cuanto intentan hacer picnic en placitas o veredas que ya están sucias. La mayoría termina amuchándose en hospedajes que cada dos por tres lucen la banda de clausura. Varias veces nos hemos preguntado cómo es que a este país le va "tan" bien, si esto es un desastre. No se puede planear nada, desde ir al centro hasta la renovación del carné de conductor o preferir una escuela del Estado, porque estamos supeditados a las medidas de fuerza de empleados públicos que arman su propio subgremio sin por ello dejar de ser empleados públicos. Por supuesto que los reclamos son justos. Lo que llama la atención, es que esas mismas agrupaciones rara vez propongan mejoras estructurales y a largo plazo. Algo que los beneficie a ellos y a la población. Por ejemplo, sanear las burocracias; no abusar de jubilaciones anticipadas ni de carpetas médicas; pagar más al que trabaja en condiciones inhóspitas; formar asistentes de enfermería, etcétera. Otra paradoja de la bonanza económica es que la soja no haya traído avances educativos ni sanitarios a las zonas rurales. Mucha camioneta sobre caminos polvorientos, pero los lugareños siguen acosados por la necesidad. Viajan para atenderse en el Clínicas, el San Roque o el Misericordia. Mantener a los chicos en esos colegios, es un triunfo docente. Sin embargo, los respectivos gobiernos vuelven a ser votados una y otra vez. El aún intendente Daniel Giacomino será diputado nacional; el sindicalista José Pihen, legislador provincial, ambos con fueros suficientes; Juan Schiaretti posibilitó el regreso casi triunfal de José Manuel de la Sota; el fallecido presidente Néstor Kirchner tiene más mausoleos que la Virgen del Valle. Pongamos pausa. Aquí viene el final prometido. Según investigadores del Conicet, el sueño pude regular los picos de estrés y el consecuente surgimiento de dolencias crónicas y mayor número de accidentes. "La siesta es muy beneficiosa, cuando tiene una duración inferior a 45 minutos y se realiza antes de las 16", recalcan los neurobiólogos. Ahora vaya, y dígaselo a su jefe.

