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“Siempre fui consciente del esfuerzo de mis padres”

Candela Borgis es licenciada en Nutrición. Oriunda de Villa Dolores, no necesitó trabajar para estudiar en la U

23 de agosto de 2013 a las 10:31 a. m.
“Siempre fui consciente del esfuerzo de mis padres”
Ir y volver. Candela Borgis se recibió de nutricionista en tiempo y forma en la UNC (La Voz).

Candela Borgis es licenciada en Nutrición. Oriunda de Villa Dolores, no necesitó trabajar para estudiar en la UNC.

Candela siempre supo a los 17 años que se iba de su Villa Dolores natal para volver.

Una vez que se decidió por la Licenciatura en Nutrición, en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC, sus padres apoyaron su partida hacia la ciudad de Córdoba.

“Siempre fui consciente del esfuerzo que hacían mis padres para mantenerme en Córdoba. El alquiler del departamento, la comida, los apuntes, mis gastos, todo”, cuenta.

La joven nutricionista, quien ahora ostenta 25 años, hizo la carrera en tiempo y forma. “Me recibí en cinco años y medio. La tesis me retrasó un poco. Pero yo sabía que cuando terminara la carrera me iba a volver a Villa Dolores. Córdoba me daba gastritis”, agrega Candela, quien asegura que nunca se acostumbró al ritmo de la capital cordobesa.

Precisamente, el desarraigo es una de las dificultades más frecuentes con las que se enfrentan los chicos que vienen de otros lugares a estudiar a la ciudad de Córdoba.

“Al principio extrañaba muchísimo. Viajaba todos los fines de semana a Villa Dolores. Después me acostumbré y viajaba una vez por mes”, cuenta Candela, quien trabaja en un dispensario de Los Hornillos (a unos 25 kilómetros de Villa Dolores). Además, hizo un posgrado en Obesidad y cursa actualmente un Profesorado en Biología.

Ella cuenta que quería recibirse lo antes posible para volverse a Traslasierra. Dos años más tarde, su hermano Santiago también emigró hacia la capital cordobesa.

“No le teníamos fe. Mi mamá le decía que si no estudiaba se iba a volver a Villa Dolores. Pero sorprendió a todos: se recibió de profesor de Educación Física en tiempo récord. Claro que contó con la ayuda de su novia, que estudiaba lo mismo y lo estimuló a que se recibiera pronto”, señala Candela, sin dar posibilidad a que su hermano se defienda.

“Lo bueno de vivir solo es que aprendés a administrar el dinero –reflexiona–. En los primeros años no salía a divertirme porque tenía que estudiar mucho. Esa era mi prioridad”.

La joven está feliz por haber podido sortear con éxito las dificultades del desarraigo y agradece la oportunidad que le dio su familia.