Sociedad. Convivencia escolar y prevención: las alertas que deja el caso San Cristóbal

Referentes en educación sostienen que el ataque armado ocurrido en Santa Fe no puede analizarse como un conflicto escolar más. Señalan la importancia de trabajar en la convivencia y detectar tempranamente situaciones de riesgo en adolescentes.

27 de abril de 2026 a las 05:21 p. m.
Convivencia escolar y prevención: las alertas que deja el caso San Cristóbal
San Cristóbal tras el tiroteo en la escuela: duelo, conmoción y reclamos de respuestas

La conmoción que generó el ataque armado en una escuela de la localidad santafesina de San Cristóbal volvió a encender alertas en todo el sistema educativo argentino.

Aunque se trata de un episodio extremadamente infrecuente en el país, especialistas advierten que este caso no puede analizarse de manera aislada ni simplificarse como un problema de bullying o un conflicto escolar más.

La situación amerita reflexiones amplias sobre convivencia, salud mental adolescente, acceso a armas y el rol de las instituciones en la prevención.

El caso de San Cristóbal obliga a pensar en la escuela no solo como espacio de transmisión de conocimientos, sino también como ámbito de cuidado y construcción de vínculos.

Viviana Postay, especialista en gestión educativa, plantea que es clave no confundir este hecho con otros problemas habituales en las escuelas. “El caso de Santa Fe es excepcional. En Argentina tenemos sólo dos antecedentes de shooting escolar”, explicó en diálogo con La Voz.

Para Postay, la convivencia escolar viene presentando desafíos desde hace años, más allá de este episodio extremo. “Hace rato que la convivencia escolar es un problema que requiere intervenciones muy particularizadas. Ya deberíamos habernos corrido de la idea de que con una buena propuesta pedagógica en lo curricular (contenido) automáticamente se logra una convivencia armónica”, sostuvo.

Según la especialista, durante décadas se priorizó la expansión de la escolaridad y el acceso, pero no se desarrollaron con la misma profundidad estrategias para abordar los vínculos dentro de la escuela. “Hemos sido eficientes en lograr que casi todos los chicos de Argentina estén dentro del sistema, escolarizados, pero no hemos mirado con suficiente atención la convivencia”, señaló.

Shooting escolar: un fenómeno excepcional en Argentina

Postay insiste en que no todos los hechos vinculados con armas en escuelas pueden analizarse bajo la lógica de los tiroteos escolares que se registran con frecuencia en Estados Unidos.

“No es lo mismo que un estudiante lleve un arma a la escuela a que planifique un ataque. El shooting tiene características específicas: hay planificación previa, un perfil psiquiátrico puntual y, muchas veces, una identificación con otros casos internacionales”, explicó.

En ese sentido, advirtió que asociar automáticamente estos hechos con bullying puede simplificar un fenómeno mucho más complejo. “No podemos usar el bullying como respuesta cómoda que permita establecer una relación causa-efecto tranquilizadora”, señala.

La especialista también alertó sobre un fenómeno que empieza a observarse con mayor frecuencia: la aparición de armas en manos de menores. “Están aumentando los casos de chicos que acceden a armas. Algo está pasando y tenemos que hacernos esa pregunta”, plantea.

La preocupación cada vez más frecuente de docentes y directivos de escuelas pasa por los entornos violentos en los cuales los chicos llegan a tener acceso a las armas. En algunas oportunidades será porque algún familiar es miembro de una fuerza de seguridad, en otros porque hay un contexto de violencia barrial, narcotráfico, entre otros.

Salud mental adolescente y acceso a cuidados

Otro de los ejes que surgen a partir del caso es la preocupación por la salud mental adolescente y las dificultades para acceder a tratamientos oportunos.

“Estamos cerrando los ojos frente a un problema serio de salud mental en adolescentes. Hoy la principal causa de muerte en esta población es el suicidio”, advirtió Postay.

Para la especialista, la escuela no puede ser el único espacio de contención si no existen redes de atención adecuadas. “Si un adolescente necesita atención psicológica o psiquiátrica y debe esperar meses para conseguir un turno, el sistema está fallando”, señaló.

También planteó que la prevención requiere una mirada integral que incluya a las familias y a la comunidad. “Los padres tienen que preguntarse a qué cosas están teniendo acceso sus hijos y qué discursos circulan en el hogar. No es solo un problema de la escuela”, dijo.

Convivencia escolar: un factor clave para el aprendizaje

Alejandro Santander, psicopedagogo institucional e investigador del Observatorio de Convivencia Escolar del Centro de Investigaciones Cuyo-Conicet, sostiene que la violencia en el ámbito educativo es un fenómeno complejo que debe abordarse con evidencia y no con opiniones apresuradas.

“La violencia escolar es un tema estudiado desde hace décadas. Es importante respetar la evidencia y comprender la complejidad del fenómeno”, afirmó.

El especialista explicó que el ingreso de armas a la escuela puede tener distintos objetivos, desde el miedo hasta la búsqueda de reconocimiento o poder. También menciona factores asociados como crisis de salud mental, entornos familiares complejos o procesos de aislamiento social.

“En algunos casos de shooting, los especialistas describen estos hechos como una forma de ‘suicidio extendido’, donde el agresor busca dejar una marca final”, señaló.

Santander hizo hincapié en que la convivencia escolar tiene un impacto directo en el aprendizaje. Estudios realizados en Argentina muestran que el clima escolar es uno de los factores que más incide en la calidad educativa.

Sin embargo, el 80% del personal docente y directivo no consideró a la convivencia escolar como un problema en sus instituciones.

Además, investigaciones vinculadas a evaluaciones internacionales indican que quienes sufren violencia física obtienen resultados significativamente más bajos en matemática, con 40 o 65 puntos menos de rendimiento para quienes sufrían agresiones físicas o para quienes se sentían excluidos, diferencias que equivalen a un año de escolaridad.

“Las escuelas suelen reaccionar cuando ocurre un hecho grave, pero todavía hay una deuda en términos de prevención. La formación en habilidades socioemocionales como la empatía, la comunicación y la resolución de conflictos debería ocupar un lugar central en el sistema educativo”, planteó.

Una mirada preventiva

Ambos especialistas coinciden en que el desafío es fortalecer los mecanismos de detección temprana y evitar respuestas simplistas frente a hechos que generan conmoción social.

“La sola sospecha de que un estudiante atraviesa una situación de riesgo debería activar mecanismos de intervención. Necesitamos mejorar la capacidad de observación y articulación entre escuela, familia y sistema de salud”, sostuvo Santander.