Se siente, se siente, se vienen los intendentes
La ciudadanía se concentra más en lo que le atañe de cerca. De a poco nos vamos pareciendo a los países centrales, donde el alcalde importa más que el presidente.
Cada vez que uno va al llamado Primer Mundo (lo seguirá siendo por largo tiempo), se encuentra con que las pequeñas cosas hacen la gran diferencia. En todas partes hay ajustes, bronca con los bancos, estrés, obesidad y un notorio avance de la pavada. Pueblos con culturas milenarias y pasados gloriosos, hoy viven pendientes de la estrella de fútbol. Uno se pregunta si para eso sortearon hambrunas, guerras fratricidas y dos contiendas mundiales. Pero no fue sólo para eso. También aprendieron a convivir, lo cual empieza por respetar al otro. La calidad de vida es el valor más preciado y pasa por la movilidad, la higiene, los espacios verdes y horarios de silencio y descanso. Cada uno para sí, y la comuna para todos. Infelices nosotros Una parte linda de los viajes consiste en andar en trenes, subtes y colectivos cómodos y puntuales; entrar en baños aseados; recibir información de los mostradores y tickets por la más mínima compra. Eso basta para que uno se sienta persona. No parece que los empleados ganen fortunas. Simplemente hacen bien su tarea. Su sola presencia impone autoridad. Pobrecito del usuario que incurra en contravenciones. En cambio, nuestros problemas radican, precisamente, en la insatisfacción cotidiana. Nunca sabemos a qué hora vamos a llegar al trabajo, hospital o colegio, y si estos van a estar funcionando. Es irracional que alguien acuda al destacamento porque fue asaltado y el policía le diga "yo no puedo hacer nada". Es inconcebible que un "naranjita" instale un tacho de basura y la bolsa, para que un empleado de Cotreco le salga con que "a mí no me corresponde retirarla". Política cercana A pesar de los operadores, la ciudadanía se va alejando de la política nacional (salvo en el tema inflación y canasta alimentaria, obvio), para concentrarse en lo que le atañe de cerca. Es decir, lo que tiene que ver con el municipio: transporte; espacios comunes; permisos para edificar, vender, alquilar, etcétera. De a poco nos vamos pareciendo a los países centrales, donde el alcalde importa más que el presidente o primer ministro. No es casual que, en estas últimas elecciones, los intendentes hayan emergido con tanta claridad. Salvo este muchacho (Martín) Insaurralde, tan prometedor, que ahora se deschava con que está de novio con la Cirio. ¿Dónde y a qué hora la conoció? Fuera de bromas, por fin los candidatos van surgiendo de una gestión. Al menos va a servir para que se queden el tiempo necesario, en vez de disparar hacia posiciones menos desgastantes. Ojalá el vecino cumpla con su parte y el Concejo Deliberante pueda acompañar con proyectos y efectivas deliberaciones.

