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Ya viene el bebé del primer tratamiento que cubre Apross

Logró el embarazo en el primer intento la mujer que obtuvo la primera cobertura del ex Ipam.

28 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Ya viene el bebé del primer tratamiento que cubre Apross

Aunque todavía son muy prudentes y no quieren dejar volar muy alto su ilusión, la alegría se percibe en cada una de las palabras de Delia y Miguel. Y no es para menos. Ellos son la primera pareja a la que la Administración Provincial del Seguro de Salud (Apross) autorizó la cobertura del tratamiento de fertilización asistida que era su única alternativa para engendrar un hijo.

Lo que los llena de cuidadosa felicidad es que, en el primer intento -que se concretó en marzo pasado- Delia, de 36 años, quedó embarazada y ya lleva casi tres meses de gestación.

"Cuando nos dieron la noticia lloraban todos menos yo, que no podía largarme a llorar porque tenía que seguir hablando por teléfono con el médico", cuenta Delia, que vive con su marido en la localidad de Pasco, ubicada a 50 kilómetros de Villa María y a unos 200 kilómetros de la ciudad de Córdoba.

El tratamiento combinó dos técnicas de alta complejidad: fertilización in vitro e Icsi, y se realizó en Cigor, uno de los dos centros privados de Córdoba que tiene convenio con la obra social provincial para cubrir estas prácticas.

La probabilidad de lograr el embarazo por estos métodos ronda el 30 por ciento, según las estadísticas.

"Yo lo vivo con mucha cautela, porque uno sabe que hoy es sí, pero mañana no se sabe. O sea que lo tomo con mucha prudencia y, hasta que no pasen los cuatro primeros meses, vamos a estar muy a la expectativa", confiesa.

Seis años de intentos. Delia, profesora de Matemáticas, y Miguel, carpintero de 39 años, se casaron hace nueve años después de siete años de noviazgo, y desde hace alrededor de seis años venían intentando tener un hijo.

"Ya habíamos probado con un montón de cosas, incluyendo una cirugía laparoscópica que me hicieron en 2004, pero nunca fertilización in vitro que, después de investigar bien el problema, era para el médico la única alternativa para que nosotros podamos lograr el embarazo", recuerda Delia.

Su imposibilidad de quedar embarazada por métodos naturales se vincula con un problema en las trompas de Falopio. "Por eso teníamos la esperanza de que anduviera todo bien, al no haber otro tipo de dificultades", dice.

Para hacer el intento, con mucho esfuerzo y ayuda, habían logrado juntar una suma cercana a los 20 mil pesos para encarar el tratamiento, cuando se enteraron de que Apross iba a empezar a cubrir estas prácticas a partir de este año.

"Presentamos los papeles apenas supimos de eso, y en febrero nos dieron la autorización", relata, y precisa que la transferencia embrionaria fue el 8 de abril, y que el 20 de ese mismo mes, un análisis de sangre les confirmó el embarazo.

"Los primeros días después de la transferencia hice reposo absoluto, y después estuve unos 10 días más sin hacer nada, ni trabajar, por supuesto. Pero, ahora, ya hago vida prácticamente normal, casi con los mismos cuidados que cualquier embarazada en el primer trimestre", cuenta.

También, dice que todavía no percibe demasiados cambios en su cuerpo, fuera de las náuseas que la tienen a mal traer desde los primeros días.

Y aunque no quiere adelantarse a los acontecimientos, confiesa que quieren saber si es nena o varón, y que, pese a que todavía no hay en marcha ningún tipo de preparativos ni ajuar, inevitablemente hay un par de nombres en danza.

"Pero nos da exactamente igual que sea mujer o varón. Cuando uno llega a esta altura, lo único que quiere, como decían las abuelas y tenían razón, es que sea sanito y que todo vaya bien", confía.

Y aunque todavía no se anima a soñar, no puede disimular la alegría que le trae la posibilidad de tener su bebé que, según vaticinan las ecografías, tiene previsto llegar al mundo como el más esperado regalo de Navidad.