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La salud no se va de vacaciones

Antes de emprender un viaje, es bueno seguir las recomendaciones asociadas al destino elegido. 

04 de julio de 2019 a las 11:33 p. m.
La salud no se va de vacaciones
Medicina del viajero. Una especialidad en salud. (La Voz/Archivo)

Las vacaciones de invierno son un buen momento para emprender un viaje reparador. Ya sea largo o corto, hay algunas recomendaciones orientadas a hacer de la experiencia un verdadero placer.

El tipo de viaje, destino, alojamiento, edad del viajero, inmunizaciones recibidas y otros factores determinan el riesgo de cada turista.

Existen tres grandes divisiones: los viajeros de alto riesgo, de riesgo intermedio y de bajo riesgo. Si bien esta categorización es fundamental para orientar las recomendaciones preventivas, no se puede perder de vista algunas cuestiones generales.

Un precaución relacionada con destinados tropicales es la de evitar las picaduras de mosquitos y otros artrópodos, así como prevenir enfermedades de transmisión sexual.

Los mosquitos pueden transmitir varias enfermedades, como el paludismo y fiebre amarilla, para las cuales existen medidas preventivas. No así para el dengue, motivo por el cual es muy importante utilizar repelentes, ropa clara con mangas y pantalones largos.

Hay que prestar especial atención a las enfermedades transmisibles por agua y alimentos, como cólera, infecciones por salmonella y la llamada diarrea del turista. Para evitarlas, es necesario, si se viaja a países donde estas infecciones sean habituales (como México), beber sólo agua purificada (hervida, mineral embotellada o, si es de red, agregarle dos gotas de lavandina por cada litro), utilizar la misma agua para lavado de dientes, verduras y frutas, evitar el consumo de alimentos vendidos en la calle y consumir alimentos cocidos.

Vacunas

Conocer si el calendario de vacunación está al día y colocarse las vacunas que exige el país de destino, son esenciales al momento de planificar las vacaciones.

Siempre es mejor hacer la consulta médica con tiempo suficiente: entre 30 a 60 días antes de la fecha de partida, para así poder realizar una correcta inmunización.

En el caso de viajes al hemisferio norte, se deben recibir vacunas contra sarampión y rubeola, y si se tratara de personas con enfermedades cardíacas o pulmonares crónicas, las vacunas contra influenza y neumococo.

Las vacunas contra hepatitis A y fiebre tifoidea están recomendadas para viajes a zonas como el sudeste asiático. En el caso de centro de Brasil y África, es recomendable la inmunización contra fiebre amarilla. Cabe recordar que algunos países exigen a los viajeros de nuestro país la vacuna contra fiebre amarilla.

En algunas regiones de Chile y Brasil existe un aumento del número de casos de infecciones por meningococo, por lo que también debería evaluarse la necesidad de vacunación.

Problemas y recomendaciones

La causa más frecuente de mortalidad en viajeros son los accidentes de tráfico, seguidos de aquellos causados por la práctica de actividades acuáticas y de montaña. Las causas infecciosas representan sólo el cinco por ciento de la mortalidad.

Los motivos de consulta más frecuentes son, en este orden: afecciones de piel, diarrea, malaria (no habiendo efectuado quimioprofilaxis), dengue y hepatitis.

Los síntomas que pueden advertir sobre alguna enfermedad son la presencia de fiebre, diarrea, vómitos y manchas en la piel.

En estos casos se debe consultar inmediatamente, y es importante contar con un adecuado sistema de cobertura médica, sobre todo en viajes al exterior.

Ante cualquier problema de salud aparecido días o semanas después del viaje debe considerarse la posible relación entre ambos. Se ha establecido, por ejemplo, que todo cuadro febril a la vuelta del trópico es malaria mientras no se demuestre lo contrario.

Los especialistas coincidieron en que no se trata de planificar de manera exagerada las cuestiones relacionadas con la salud en vacaciones, sino solo tomar las precauciones necesarias para tener un buen viaje.