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Rodrigo Cuesta

El teatro como fuente de vida. Director, dramaturgo y docente, marca una huella en la escena de Córdoba, a la que llegó cuando tenía 20 años. Obras recientes le han deparado reconocimientos. Los lectores y el público pueden comenzar a votar a través de LaVoz.com.ar y por teléfono. Todos los candidatos acá. 

15 de noviembre de 2016 a las 12:11 a. m.
Rodrigo Cuesta
RODRIGO CUESTA. Autor aplaudido. “Funeral” y “Volver a Madryn” son dos obras nuevas de Rodrigo Cuesta que se abren camino (La Voz / Pedro Castillo).

“Mi apellido me signó. Todo me costó hasta que arrancó el camino, y arrancó bien. Gracias al trabajo y al grupo que me apoyó. Pienso que solo no se puede hacer nada”, dice el director que pasó la mitad de su vida en El Cuenco, la sala que cumplió en abril 20 años.

A los 20 años Rodrigo se afincó en Córdoba. Dejó atrás su Salta natal y eligió ciudad y oficio.

Confiesa que el teatro ocupa el 90 por ciento de su vida. “Debería ocupar menos, pero estoy acompañado con gente que hace que ese tiempo sea buenísimo”.

ESPECIAL.

En 2016, estuvo al frente de dos obras aplaudidas, muy interesantes, de diferente humor.

“Funeral (o época de cáncer) y Volver a Madryn son dos momentos productivos que nacen de lugares diferentes. Necesitaba hacer Funeral con mi grupo por razones personales y del grupo. Madryn (sic) fue una propuesta que me acercaron los chicos (los actores Hernán Sevilla, Alejandro Orlando e Ignacio Tamagno)”.

RODRIGO CUESTA. Director, dramaturgo y docente, marca una huella en la escena de Córdoba (La Voz / Pedro Castillo).
RODRIGO CUESTA. Director, dramaturgo y docente, marca una huella en la escena de Córdoba (La Voz / Pedro Castillo).

Entre los desafíos como director, Cuesta tiene idea de reponer obras que quiere mucho, obras que al grupo le gustan. “Siempre quedan ganas de hacerlas. No bajo las obras hasta que no tengo algo nuevo”.

En 1996, nació El Cuenco en un galpón ubicado en Libertad 326. La sala hoy funciona en una casona de la calle Mendoza 2063, en Alta Córdoba. Tiene un espacio de prestigio bien ganado.

Con respecto al presente del teatro independiente, Cuesta señala: “El lugar del teatro es cada vez más importante. Hay algunos programas gubernamentales que permiten que la gente llegue a las salas. Son políticas culturales que deberían sostenerse en el tiempo. Los logros del teatro independiente están en la cartelera, en la cantidad de espectáculos y salas. Córdoba es un gran semillero. Pero hace falta que venga la gente. Este año, por la cuestión económica, bajó la cantidad de público en las salas”.

De acá a 20 años, Rodrigo espera estar relajado, tranquilo, sin renegar tanto, disfrutando el teatro, viendo más que haciendo.

“Imagino El Cuenco con una sala más, otros pisos, mucha gente yendo y viniendo; tal vez, una escuela, talleres. Algo bien grande”, concluye, con la sonrisa de los soñadores.