San Cristobal. Río Negro: tras el ataque en Santa Fe, impulsan proyectos de ley para prevenir la violencia escolar

Las propuestas del diputado del PRO, Juan Martín, incluyen educación emocional y un protocolo de actuación con intervención familiar. En Córdoba el gremio docente descarta una escalada del fenómeno.

08 de abril de 2026 a las 02:08 p. m.
Río Negro: tras el ataque en Santa Fe, impulsan proyectos de ley para prevenir la violencia escolar
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El ataque armado en la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe reavivó el debate sobre la seguridad en el ámbito educativo. En ese contexto, el legislador de Rio Negro Juan Martin (PRO) busca impulsar dos proyectos de ley que intentan brindar herramientas estatales frente a la violencia estudiantil.

Uno de ellos busca la inclusión obligatoria de la Educación Emocional en la currícula escolar con el objetivo de mejorar la convivencia en las aulas y que los alumnos puedan gestionar los conflictos y diferencias.

“Es importante que los chicos aprendan a gestionar sus emociones. La adolescencia es una etapa compleja donde hay angustia, violencia y pesa mucho la relación con las redes sociales que les genera conflictos emocionales. Se trata de que alguien los guíe en administrar y gestionar las emociones”, dice Martín a La Voz.

En los fundamentos de la norma se indica que la educación emocional es un enfoque pedagógico que, mediante el acompañamiento y orientación de los estudiantes y en el marco de una “concepción integral del ser", promueve el desarrollo de habilidades emocionales y vinculares y ayuda a fortalecer los lazos sociales en el ámbito escolar.

“El proyecto no propone un abordaje individualizante ni terapéutico de las emociones, sino que entiende que éstas adquieren sentido en el marco de relaciones concretas y en contextos institucionales específicos”, expresa el texto.

Responsabilidad parental

El segundo proyecto pone el foco en la Responsabilidad parental y apunta a que los padres no sean “espectadores” cuando sus hijos ejercen la violencia contra sus compañeros. La iniciativa propone un protocolo unificado de actuación frente a casos de bullying, con denuncias confidenciales, intervención rápida y seguimiento.

“El bullying dejó de ser un tema entre pares y tiene que involucrar a las familias. El Estado y la familia deben trabajar juntos para poder coordinar los conflictos que se pueden dar en circunstancias emocionales o por violencia en las redes. No hay que mirar para otro lado”, explica el legislador.

El camino a seguir que propone el proyecto define que a partir de denuncias confidenciales se dispare un protocolo de actuación que convoque a los actores involucrados y donde el colegio se coloque como intermediario a través de un consejo de convivencia. También prevé la figura de un “referente de convivencia” que puede ser un psicólogo, psicopedagogo o personas formadas en el tema.

“Hay colegios donde ya existen consejos de convivencia pero en esos casos están porque hay docentes comprometidos con los problemas de los estudiantes, porque son iniciativas privadas. Pero lo que propongo es que haya una ley que obligue a las escuelas y a los padres”, asegura Martin.

El protocolo propuesto busca que las instituciones puedan tener capacidad de intervención rápida y un seguimiento de casos que evite que el conflicto escale hacia tragedias irreparables. Por este motivo, afirma que está diseñado por especialistas para guiar a los adultos en la detección temprana de conductas de riesgo y en la mediación de conflictos.

Proyectos en espera

Actualmente ambos proyectos se encuentran en estado parlamentario y se aguarda su pronto tratamiento. Martín señala que están entre los proyectos “cajoneados por el oficialismo” y que conforman un régimen integral contra el acoso escolar.

“Los dos proyectos ya tienen más de un año.y estoy tratando de lograr que se debatan o que al menos los pongan en tratamiento de comisión. Aquí los temas los elige el oficialismo por lo tanto es una Legislatura muy poco democrática”, argumenta.

Y agrega: “Si la escuela y el Estado no actúan frente a la violencia, la están convalidando. Por eso es necesario discutir y aprobar estos proyectos para que en Río Negro no tengamos que lamentar una desgracia como la ocurrida en la provincia de Santa Fe”.

Sobre el caso en San Cristóbal, consideró que se trata de una tragedia que podría haberse prevenido. “Si este niño hubiera estado contenido en algún consejo de convivencia escolar probablemente no hubiera pasado esto”, sostuvo.

Según datos de las pruebas Aprender 2024 citados por el legislador, en Río Negro el 32% de los alumnos de secundario sufrió violencia física o verbal, mientras que un 23% fue víctima de ciberacoso.

“En esto no deberían existir las grietas y tendríamos que tirar todos para el mismo lado. Necesitamos que el Estado se ocupe e invierta porque los docentes no tienen la capacidad para administrar estos conflictos y precisan capacitación”, señala.

Y cierra: ”tenemos que mirar el tema con la atención que merece. Estamos frente a un problemas grave que no podemos esconder bajo la alfombra. Si conseguimos que el Estado reconozca que el problema existe y obligue a las escuelas a actuar mediante protocolos, habremos avanzado mucho”.

La situación en Córdoba

Consultados respecto a las acciones que vienen llevando a cabo en Córdoba para enfrentar la violencia en las escuelas, desde la UEPC indican que desde hace dos años trabajan con la temática revisando los vínculos entre adultos y alumnos en los colegios y atendiendo situaciones de conflicto.

“Estamos haciendo talleres de construcción de convivencia democrática en las escuelas hablando de participación, de habilitar la escucha, de expresar las emociones y promoviendo que los chicos puedan tener una participación activa a través de intervenciones artísticas o exposiciones”, detalla a este medio Silvia Marchetti, secretaria de DDHH y Género del gremio.

Según sostiene no hay modo de prevenir estas situaciones sin habilitar la participación de los alumnos en la vida escolar, sin brindarles un espacio dónde expresar emociones y sin que los adultos los escuchen.

Por otro lado, aseguró que se trata de una problemática social. “Tenemos que entender que el fenómeno no es el de violencia en las escuelas. Hay violencia en la sociedad y esto repercute en las escuelas. La escuela es un receptáculo de prejuicios, frustraciones y agresiones que existen fuera y se reproducen en el ámbito educativo”.

Asimismo afirmó que la violencia no aumentó más que en otras épocas en Córdoba y que las situaciones que ocurren se logran abordar.

“Somos un sindicato provincial y nuestra presencia territorial es amplia por lo que podemos decir que la realidad de la Capital es absolutamente diferente a la del interior. En el interior no existen estos casos de violencia extrema. Esto ocurre en la ciudad pero incluso aquí solo pasa en algunas escuelas con casos de violencia particulares”, cerró.